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Tras la dimisión del presidente de Paraguay, Santiago Peña, motivada por el colapso financiero del Ueno Bank y la inminencia de un juicio político, la incógnita sobre la localización del exmandatario generó fuertes repercusiones diplomáticas y parlamentarias.

Frente a las especulaciones emergidas en el Congreso paraguayo sobre un eventual cruce de frontera, el Poder Ejecutivo argentino descartó oficialmente que el líder saliente haya ingresado al país.

Fuentes oficiales de la Casa Rosada y autoridades de la cartera de Seguridad precisaron que los registros de la Dirección Nacional de Migraciones en los pasos fronterizos con Paraguay y Brasil no computan ningún ingreso a nombre del exjefe de Estado. Los ejes del desmentido y la crisis paraguaya

Desconocimiento de ubicación en Asunción: La polémica cobró fuerza luego de que el vocero de la Presidencia paraguaya, Guillermo Grance, señalara no tener precisiones sobre el paradero de Peña tras la emisión del mensaje grabado de su renuncia.


Reclamo de la oposición: En el ámbito legislativo paraguayo, la diputada Johana Ortega exigió formalmente clarificar las versiones periodísticas que afirmaban que el exmandatario se encontraba en territorio argentino.

Controles fronterizos: Desde la administración de Javier Milei remarcaron que se mantiene un monitoreo permanente sobre los puestos limítrofes y que no existe constancia administrativa ni logística que avale la hipótesis de su llegada a la Argentina.

En forma paralela a las especulaciones sobre su paradero, Santiago Peña emitió un pronunciamiento en redes sociales donde sostuvo que se presentará ante las instancias correspondientes para ejercer su derecho de defensa frente a las investigaciones derivadas del caso Ueno Bank.