
La travesía ejecutiva costó cerca de 140 mil dólares y fue gestionada mediante una firma intermediaria norteamericana. El legislador brasileño abordó la aeronave en Puerto Iguazú utilizando documentación europea, en medio de la controversia por sus restricciones judiciales y las contradicciones en el Gabinete nacional.
Nuevos elementos salieron a la luz sobre la salida del país del senador Flávio Bolsonaro durante la madrugada del pasado miércoles. El operativo aéreo, valuado en aproximadamente 140 mil dólares, no contó con la contratación directa del legislador ni de sus allegados, sino que fue costeado a través de un broker radicado en Estados Unidos. La firma contratante pactó el servicio con Baires Fly, la compañía argentina dueña del avión privado Gulfstream G400 (matrícula LV-JQW).
Las gestiones para el traslado comenzaron el lunes, de manera paralela a las declaraciones públicas del dirigente del Partido Liberal (PL), quien prometía quedarse en suelo brasileño para encabezar la oposición al gobierno de Lula da Silva.

La logística y el uso de pasaporte europeo
De acuerdo con la reconstrucción del caso, la transacción se manejó bajo los parámetros habituales del mercado chárter. La intermediaria estadounidense solicitó la cotización y la firma operadora requirió que la totalidad de los pasajeros contara con los papeles migratorios al día, momento en el que se anticipó la posible presencia del hijo del expresidente.
Al momento del abordaje en el aeropuerto de Cataratas del Iguazú, la tripulación constató que el legislador presentó documentación de nacionalidad italiana. Cabe recordar que el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, había dispuesto la inhabilitación de sus pasaportes nacionales —incluido el diplomático— y la prohibición de salir del territorio brasileño en el marco de una investigación por presunto lavado de activos y evasión fiscal. Sin embargo, al poseer la ciudadanía europea desde 2023, la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina confirmó que el ingreso y posterior egreso del dirigente se produjo de manera legal y sin alertas judiciales activas en el sistema local.
El cronograma indica que el grupo familiar atravesó el paso fronterizo del puente Tancredo Neves sobre el final del martes, para luego despegar a las 00:21 del miércoles en un vuelo rumbo a Guayaquil, con escala final en Miami.
Documentación de a bordo y demoras
El manifiesto general del vuelo consignó la salida de la aeronave LV-JQW con origen en Iguazú y destino en Ecuador, registrando cuatro pasajeros —Flávio Bolsonaro con pasaporte italiano, su esposa y sus dos hijas de nacionalidad brasileña— y tres tripulantes argentinos. Por demoras operativas en la partida, la compañía aplicó el recargo contractual correspondiente al cliente intermediario.
Desde la empresa prestadora descartaron cualquier tipo de vinculación con causas judiciales o intervenciones políticas, asegurando que su labor se limitó a la prestación de un servicio comercial estándar.
Repercusiones y contradicciones gubernamentales
La fuga del senador generó un importante contrapunto en el ámbito político local. Pese a que desde la Casa Rosada se emitió inicialmente un comunicado negando el registro de ingreso de la familia Bolsonaro o la existencia de un plan de vuelo a su nombre, los datos oficiales del organismo migratorio terminaron desmintiendo la versión gubernamental horas más tarde.
En el marco de este escenario, cobraron fuerza las versiones que señalan una presunta intervención del asesor presidencial Santiago Caputo para coordinar la logística de salida en la provincia de Misiones, al tiempo que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tomó distancia de la gestión del episodio.
Por otra parte, la participación de una intermediaria financiera norteamericana coincide con trascendidos de la prensa de Brasil que indican que la administración de Donald Trump estaba al tanto del plan de traslado, lo que permitió triangular el pago del servicio sin exponer el nombre de los involucrados directos.
