
La salida del senador brasileño Flávio Bolsonaro desde Misiones hacia Ecuador sumó un nuevo capítulo de repercusión política y judicial. Además de las dudas planteadas sobre la logística del traslado, el episodio encendió alarmas al confirmarse que el vuelo privado fue prestado por Baires Fly, la firma aeronáutica que se encuentra bajo la lupa en las investigaciones por presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
El legislador e hijo del expresidente brasileño despegó desde el aeropuerto de Puerto Iguazú con rumbo inicial a la ciudad de Guayaquil a bordo de una aeronave de la mencionada compañía ejecutiva.
Vínculos bajo escrutinio público
La coincidencia de la firma prestadora del servicio en ambos frentes reabrió cuestionamientos sobre la red de contrataciones y los puentes entre el sector privado y la administración pública. Mientras por un lado la Justicia rastrea contrataciones y expedientes vinculados a la gestión de fondos en la ANDIS, por el otro, la misma empresa de vuelos privados fue la encargada de trasladar al dirigente brasileño en medio del conflicto judicial que atraviesa en su país.
El hecho avivó las críticas de sectores de la oposición, que remarcan la contradicción entre los discursos de transparencia gubernamental y las sospechas en torno a las facilidades operativas otorgadas durante la controvertida partida del senador hacia el exterior.
