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La participación del secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, en un evento oficial en la Base Naval de Mar del Plata desató una intensa controversia política y legal. El funcionario acudió al puerto bonaerense para celebrar la llegada del Seaventure, un buque de expedición polar con bandera de Bahamas, y anunció un nuevo arribo para el 28 de marzo de 2027. Sin embargo, la firma comercializadora del navío promociona itinerarios turísticos que presentan a las Islas Malvinas bajo soberanía del Reino Unido y utilizan toponimia colonial.

Durante la actividad, en la que posó para las cámaras con la gorra del capitán del barco, el integrante del gabinete nacional expresó su agradecimiento al presidente Javier Milei por facilitar la operatoria, en un contexto donde la posición del Poder Ejecutivo frente al conflicto del Atlántico Sur exhibe marcadas contradicciones.
Toponimia colonial y omisión del reclamo soberano

Las objeciones al respaldo institucional brindado por el Gobierno se centran en el material publicitario de la empresa 66° Expeditions, operadora de la nave. En sus catálogos y plataformas digitales, la compañía difunde los recorridos utilizando denominaciones impuestas por la ocupación británica:

Denominación geográfica: Para los trayectos previstos hacia marzo de 2027, la firma identifica a Puerto Argentino únicamente bajo la denominación «Stanley» y a la Isla Remolinos como «West Point».

Enfoque cultural: La folletería remitida al turismo internacional pondera que el enclave «conserva un carácter marcadamente británico», omitiendo cualquier referencia al diferendo territorial reconocido por la Resolución 2065 (XX) de la Organización de las Naciones Unidas.

Colisión con fallos judiciales y la normativa vigente

El aval público brindado al Seaventure choca contra precedentes de la justicia nacional. En un fallo reciente, la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires —con la firma de los jueces Lisandro Fastman, Nieves Macchiavelli y Laura Perugini— confirmó una sanción a la agencia Cruiseline por publicitar al archipiélago como territorio extranjero, dictaminando que dicha práctica altera la percepción del destino, oculta la legislación aplicable y vulnera la soberanía argentina.

A pesar de esta doctrina judicial, las autoridades nacionales otorgaron amarre en una instalación militar y difusión oficial a un navío comercial que incurre en las mismas faltas.
Fisuras en la estrategia exterior hacia la cuestión Malvinas

El episodio deja al descubierto diferencias de criterio en el accionar gubernamental respecto del Reino Unido:

Acciones internacionales: La Cancillería argentina impulsa presentaciones urgentes ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo para frenar proyectos hidrocarburíferos unilaterales en la zona disputada.

Promoción de inversiones: En simultáneo, funcionarios de la Secretaría de Minería participan de rondas de negocios en Londres para captar capitales británicos en minería de litio y cobre.

Contradicciones en el área turística: Mientras la normativa nacional prevé apercibimientos para empresas que operen en las islas sin autorización del Estado argentino, el área de Turismo celebra la llegada de cruceros que difunden el estatus colonial ante el público internacional.