
En los pasillos de la política y las finanzas nacionales comenzaron a resonar con fuerza los rumores en torno a la figura de Alberto Ades, un economista residente en Nueva York con una vasta trayectoria en Wall Street que se posiciona en el centro de la escena como un posible sucesor en el Ministerio de Economía. Su nombre cobró vuelo político luego de haber sido invitado por el propio presidente Javier Milei para exponer su visión ante el gabinete de ministros, un cónclave del cual Luis Caputo estuvo ausente por motivos de salud.
Tensiones por los indicadores y la aparición de un "ministeriable"
El avance de Ades en el plano público se da en un momento de sensibilidad política y económica, marcado por la preocupación ante la desaceleración de la actividad y los magros datos productivos. Aunque Caputo intentó respaldar la gestión celebrando un leve repunte mensual en el índice de producción industrial y en la construcción tras caídas previas, diversos sectores ortodoxos y la última encuesta REM advirtieron que se trata de meros rebotes técnicos, con un pronóstico de crecimiento del PBI recortado a un escaso 1,5%.
Lejos de mostrarse como un detractor del modelo libertario, Ades ponderó el ajuste fiscal y la apertura comercial, pero cuestionó que la estabilización deba transitar obligatoriamente por una fase recesiva. Con un reciente raid mediático y la publicación de un manifiesto en redes sociales, el especialista expuso un esbozo de gestión que pone bajo la lupa tres pilares de la actual administración:
Política monetaria restrictiva: Cuestionó si las tasas elevadas ahogan la inversión y si existe margen para calibrar el sistema financiero sin descuidar la meta inflacionaria.
El costo del crédito y la morosidad: Apuntó a que las políticas previas agravaron la crisis de morosidad y abogó por un saneamiento de carteras bancarias que reactive el préstamo a la producción.
El debate cambiario: Planteó que una depreciación real podría aliviar la presión sobre sectores competitivos frente al exterior, un enfoque que choca de frente con la reticencia de Caputo a cualquier variante de devaluación por su temor al traspaso a precios.
La postura oficial y el futuro del equipo económico
Mientras el propio Ades esquiva definiciones directas sobre su asunción a un cargo público —argumentando la residencia de sus hijos en el exterior—, su rol como coordinador de un debate técnico nacional desafía el relato de la actual cartera económica.
Del otro lado, el ministro Luis Caputo continúa mostrándose firme respaldado por su entorno y diversos actores políticos que lo coronan como una figura clave de la gestión, endureciendo su postura frente a las recetas orientadas a reactivar el consumo mediante la emisión o la licuación de los logros inflacionarios. La pulseada entre la ortodoxia estricta del Palacio de Hacienda y las propuestas alternativas de figuras vinculadas a los mercados internacionales mantiene abierta una fuerte expectativa en el rumbo económico del gobierno.
