
La negociación política del oficialismo en el Congreso sufrió un duro revés luego de que el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, frenara el entendimiento alcanzado por el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con los bloques dialoguistas respecto al financiamiento de las partidas para discapacidad. La decisión de última hora encendió las alertas en el interbloque aliado, cuyos legisladores advirtieron que retirarán su respaldo al Presupuesto si el Gobierno insiste en sostener el ajuste fiscal sobre el sector.
El cortocircuito expone una fractura profunda en la cúspide de la administración libertaria. Mientras que el ala política —integrada por los Menem y el jefe de Gabinete, Diego Santilli— apostó por ceder en este punto para destrabar los apoyos legislativos necesarios tras las tensiones acumuladas, el núcleo duro económico conformado por Javier Milei, el propio Caputo y el sector alineado con Santiago Caputo ratificó su postura de no ceder ante el déficit fiscal, bloqueando de esta manera el entendimiento sellado en la víspera.
Fuego cruzado, desconfianza aliada y fantasmas de repetición legislativa
La marcha atrás en el pacto parlamentario generó un profundo malestar en las terminales de la UCR, el PRO y los bloques provinciales. Voceros parlamentarios recordaron que el año pasado una jugada similar de rigidez fiscal culminó con la anulación del capítulo presupuestario vinculado al recorte universitario y previsional, advirtiendo que el oficialismo se encamina a un escenario idéntico si no honra los acuerdos políticos alcanzados en las comisiones.
En paralelo, la disputa refleja pujas de poder cruzadas dentro de la Casa Rosada. Por un lado, sectores vinculados al armado político denuncian que la intransigencia técnica proviene de áreas controladas por el ala de Santiago Caputo y la secretaría de Legal y Técnica; por el otro, el ala económica defiende a toda costa el equilibrio presupuestario sin excepciones.
Con este panorama de tironeos internos, el futuro del proyecto oficial en el recinto quedó sumergido en la incertidumbre, mientras la oposición observa atenta para capitalizar el desgaste y forzar una sesión propia.
