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La irrupción de Jorge Omar Sobisch en el escenario electoral neuquino de cara a las elecciones 2.027, generó expectativas en sectores históricos del MPN, como el MAPO y quienes no logran acuerdo con Rolando Figueroa y Mariano Gaído. Obviamente, también es un referente de políticos de derecha y de un sector del electorado de Neuquén capital, más “bolsones” dispersos en distintas ciudades de la provincia.

En el oficialismo analizan que “Sobisch, ya fue”. Sin embargo, admiten que el problema, en un escenario electoral polarizado, es “cuánto resta”. Dicho de otra manera, recuerdan que el MPN perdió la elección de 2.023 a gobernador al no imponerse en Neuquén capital. Y allí es donde la historia de Sobisch comienza a tener otro peso.

Fue tres veces gobernador de la provincia, intendente de Neuquén capital y mentor de Nadia Márquez que, luego, se mudó con banca y todo al armado de Rolando Figueroa (con quien ya había compartido lista en 2.018). Esto último en 2.022, es decir no tan lejos en el tiempo.

Pero el tema es Sobisch. El sobichismo fue una renovación político – cultural del MPN. En su camino enfrentó y derrotó al propio Felipe Sapag. No obstante, luego deambuló por distintos acuerdos y sellos políticos pero conservó la ligazón política, con una parte de la militancia del MPN, que aún lo reconoce como una referencia política.

En su última actuación electoral, en 2.019, cosechó el 10% de los votos y quedó en cuarto lugar. Con ese caudal electoral, Sobisch no ganará la provincia, pero podría ser determinante para definir el próximo gobernador.

Obviamente, es un dirigente con larga experiencia y busca construir. Hay quienes señalan que va a recorrer la provincia y que ya avanzó conformando base en ciudades como Cutral Co y Plaza Huincul. Como el reloj político electoral ya está en marcha, en los próximos días o semanas, seguramente habrá novedades.