Marcelo Guagliardo encabeza la campaña de la lista “Celeste Violeta” que busca retener la conducción de CTERA, la organización madre de los gremios docentes de todo el país. “Hay que organizarse y construir los más altos niveles de unidad, para poder resistir todas estas embestidas y poder retomar la iniciativa a los fines de que los derechos instalados no se evaporen, no desaparezcan”, planteó.
Además, de Guagliardo, quien dialogó con este medio, la Lista Celeste-Violeta, reúne a referentes provinciales como Pablo Grisón, Emilce Bustos y Marisabel Granda, acompañando la fórmula nacional que encabezan Sonia Alesso y Roberto Baradel.
P_: ¿Cuál es la propuesta de cara a las elecciones del próximo 2 de septiembre de la lista que usted integra?
MG_: Bueno, en principio, fortalecer la presencia de la Patagonia en la junta ejecutiva. Somos varios los compañeros tanto desde Neuquén como de Chubut, Río Negro, La Pampa, que estamos integrando el espacio “Celeste violeta” en una situación de Argentina y del mundo muy particular, donde hay una avanzada muy fuerte de estas concepciones antiestado, que atacan directamente derechos que muchos años estuvimos disputando y que hemos logrado y que, hoy están en disputa. Como por ejemplo el acceso al derecho a la educación y en eso, a nosotros en estos últimos años, junto con un montón de otros sectores que han sido atacados, la educación es una herramienta de representación con una historia de experiencia de haber confrontado en distintas etapas también. Buscaron y procuraron debilitar la educación pública en la Argentina y los derechos de los trabajadores de la educación. En esta ocasión pensamos que es la opción para poder dar estas batallas.
P_:¿Qué momento atraviesa la educación?
MG_: La educación atraviesa un momento en el cual el gobierno nacional, a través del modelo que impone, es un corrimiento del Estado de manera absoluta y esta palabra absoluta nunca fue tan literal como en este momento. Es decir, sintéticamente te cuento que la educación argentina estaba centralizada en el gobierno nacional hasta que la dictadura empezó a transferir a las provincias esa responsabilidad. Luego lo continuó el menemismo. Después de muchas luchas, logramos que el Estado Nacional vuelva a recuperarse en realidad con la paritaria nacional, con la ley de educación nacional, que luego derogó la ley federal de educación, con la ley de financiamiento educativo. Bueno, todas estas cosas volvieron a poner al Estado Nacional como un corresponsable del financiamiento del sistema educativo a lo largo y a lo ancho de la Argentina. A tal punto que era, que es, porque esa ley no ha sido derogada, 60/40. Según la ley de financiamiento, 60 % de las provincias y 40 % de la nación.
El gobierno de Milei desde el minuto cero empezó a incumplir con esto. Primero quitó el FONID, después no le dio continuidad a la paritaria nacional o hizo de ella un ámbito vacío de contenido. Incumplió la ley de financiamiento. Entonces, para responder tu pregunta de manera sintética: asistimos a una tercera descentralización, el gobierno central se desentiende absolutamente, deja a las provincias sin los recursos que necesitan para fortalecer los presupuestos que necesita el sistema educativo y se pretende ir hacia una ley de educación a la que llaman de libertad educativa, que todavía la estamos frenando y con la cual formalizan esta descentralización ya ni siquiera a las provincias, sino a la familia. Para que la familia, en consejos de padres junto con los de escuelas, puedan definir los programas, el financiamiento y todo lo que tiene que ver con un derecho que el Estado debería garantizar y que hoy está siendo difícil que se logre.
P_. ¿Cuál es el momento que está viviendo el sindicalismo en Argentina?
MG_: Bueno, el sindicalismo está viviendo un momento también complicado porque hay que organizarse y construir los más altos niveles de unidad para poder resistir todas estas embestidas y poder retomar la iniciativa a los fines de que eso que se ha instalado no se evapore, no desaparezca. La ley de reforma laboral es un ataque directo, no solamente a lo que establecía la normativa anterior, sino que tiende a debilitar la organización sindical, con esto de poder habilitar la negociación por empresa y no ya la de los sindicatos nacionales. Esto no hace más que debilitar y fragmentar la fuerza de los trabajadores y trabajadoras que tienen que negociar con patronales muchas veces complicadas y que siempre están en una posición de mayor fuerza que un trabajador.
Entonces la representación sindical tiene que trabajar en esa dirección, recuperar la legitimidad, profundizar los niveles de la democracia interna. Nosotros en CTERA decimos con orgullo que somos la única Confederación cuyas autoridades son elegidas de manera directa por los afiliados y afiliadas de las entidades que la integran. Vos sabés que una Confederación no tiene afiliaciones directas, se eligen a través de los secretarios generales de los sindicatos, CTERA la única que para definir sus autoridades o su conducción convoca a votar a 400.000 maestros y maestras, profesoras y profesores a lo largo y lo ancho de la Argentina. Garantiza la participación de sectores que por ahí tienen una mirada distinta y puedan compulsar y en todo caso dar el debate sobre cuál es el modelo sindical que tenemos que tener para la etapa que atraviesa la educación pública, nosotros como trabajadores y la Argentina a nivel general. Así que creo que ese es el desafío y nos parece que nuestra propuesta va en esa dirección.
P_: Bueno, ¿cuál es el mensaje para el docente, el maestro que tiene que ir a votar el 2 de septiembre?
MG_: Primero, que se sienta convocado a participar porque es una forma también de ponerle un freno a todos aquellos que quieren debilitar las organizaciones sindicales, que las demonizan, que las persiguen, que tratan de limitar derechos, como el derecho a huelga. Es decir que vayan y voten.
