No hay ninguna descripción de la foto disponible.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa desmintió el discurso oficial y atribuyó el récord de morosidad a la caída del poder adquisitivo. Mientras la mora en préstamos personales alcanzó un histórico 16,4%, las pymes advierten por cierres de locales y una recesión estructural.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió al cruce de las afirmaciones del Poder Ejecutivo respecto a las causas del endeudamiento familiar. Desde la entidad pyme aseguraron que la pérdida de ingresos y la inflación obligan a los hogares a financiar consumos de primera necesidad —como alimentos y medicamentos—, rebatiendo la hipótesis oficial que atribuía el fenómeno a gastos suntuarios o compras de tecnología.

El vocero de CAME, Salvador Femenía, enfatizó que la caída del poder de compra alteró profundamente las pautas de consumo: "Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza", advirtió. Según el dirigente, los hábitos mutaron de forma drástica hacia el volcado a segundas y terceras marcas, sumado a compras fraccionadas en comercios de cercanía para moderar el gasto diario.

Radiografía financiera: récords de morosidad
Los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ratifican la tensión sobre las finanzas de los hogares durante el primer semestre del año:

Préstamos personales: La mora escaló al 16,4% en junio, marcando un récord histórico en el sistema financiero formal.

Mora en familias: El incumplimiento en la cartera general de los hogares se ubicó en un 12,8%, acumulando un alza de 3,5 puntos porcentuales en lo que va del año.

Tarjetas de crédito: Los atrasos en los pagos alcanzaron el 12,6%.

Efecto estadístico: Si bien la mora total del sector privado bajó al 7,6% (frenando una racha de 18 meses de subas), el descenso responde en parte a que los deudores más críticos pasan a la categoría de "irrecuperables" y salen de la contabilidad activa.

Femenía remarcó que este proceso se arrastra desde hace más de un año, cuando muchas familias recurrieron al crédito con tarjeta para sostener su nivel de vida, una dinámica que luego se volvió insostenible ante la suba de las tasas de interés y el estancamiento salarial.

Caída en el consumo básico y recesión comercial
El impacto en la economía real se refleja con claridad en la canasta alimentaria básica. El consumo aparente de carne vacuna registró un desplome interanual del 12% en los primeros siete meses del año. En términos per cápita, el consumo anualizado cayó a 46,3 kilos por persona (un 9,4% menos que hace un año), lo que representa casi 5 kilos menos por habitante.

Desde CAME trazaron un panorama crítico para el comercio minorista tradicional en todo el territorio nacional. La entidad advirtió que el comercio electrónico resulta insuficiente para amortiguar el desplome de las ventas presenciales, en un contexto signado por la falta de demanda interna, los elevados costos logísticos y la carga impositiva, factores que ya se traducen en el cierre de locales y la pérdida de empleo pyme.