
Instituciones privadas de cuatro provincias fundamentan la interrupción por el desfasaje arancelario frente a la inflación. Afirman que los valores actuales no cubren ni los insumos descartables.
Por primera vez en la historia del sistema de salud, clínicas y sanatorios de la región patagónica resolverán un corte definitivo en todas las prestaciones dirigidas a los afiliados de PAMI. La decisión surge a partir de una brecha en los incrementos arancelarios acumulados desde el inicio de la actual gestión nacional, los cuales alcanzaron la mitad del índice inflacionario.
La medida afecta a un universo cercano a los 300 mil jubilados en la región, en un contexto donde el padrón de la obra social estatal representa entre el 25 y el 55 por ciento de la actividad operativa de estos establecimientos.
La restricción progresiva, que comenzó en junio con demoras en guardias y reprogramación de cirugías, escalará a la suspensión total de servicios a partir del 24 de agosto.
Desde el sector prestador cuestionan la pauta arancelaria fijada en el presupuesto corriente. Señalan que frente a la inflación acumulada de 2026, la actualización otorgada resulta insuficiente, derivando en valores de módulos médicos que no llegan a saldar el costo del material descartable utilizado en las intervenciones quirúrgicas y tratamientos de complejidad.
