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El titular del Banco Central atribuyó la lentitud del rebote económico al temor de los inversores por crisis pasadas, en un contexto de contracción sostenida del trabajo registrado y deterioro del salario real.

La reactivación de la actividad económica marcha por debajo de las previsiones oficiales y su impacto se traslada de manera directa al mercado laboral. Ante un auditorio empresarial en la Bolsa de Comercio de Mendoza, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, reconoció que "la recuperación de la actividad económica avanza a un ritmo menor al esperado", identificando a la cautela de los agentes económicos y al recuerdo de crisis anteriores como los principales condicionantes para el flujo de inversiones.

Esta reticencia del sector privado se refleja en los indicadores de empleo: en mayo se perdieron 9.059 puestos asalariados formales (-0,15% intermensual), acumulando un año consecutivo de retracción. Aunque el total general de ocupados mostró cierta amortiguación, el fenómeno respondió al incremento de modalidades como el monotributo y el trabajo doméstico.

En cuanto al poder adquisitivo, el salario real del sector privado registrado sufrió una contracción del 0,9% en junio, tras la baja del 2,9% anotada en mayo. Con esta dinámica, la remuneración promedio perforó el piso de noviembre de 2023, registrando una pérdida acumulada del 0,6% en lo que va de la gestión.
Medidas oficiales para el crédito

Para dinamizar la actividad y atender las demandas del sector productivo, la autoridad monetaria prevé flexibilizaciones normativas destinadas a ampliar el financiamiento. En ese marco, el Poder Ejecutivo oficializó el decreto que autoriza el financiamiento en dólares para compañías sin ingresos directos en divisas, buscando impulsar proyectos de inversión y adquisición de bienes de capital.