
El mandatario estadounidense anticipó una medida inédita sobre la estratégica vía marítima, al tiempo que confirmó el despliegue de un nuevo portaaviones nuclear para mantener el control militar en Medio Oriente.
En el marco de un acto oficial en el estado de Nueva York, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que su administración prevé formalizar en el corto plazo la declaración del estrecho de Ormuz como territorio bajo jurisdicción de la nación norteamericana. La medida, planteada como una acción a concretarse tras la finalización de las operaciones militares en la región, añadiría un nuevo punto de fricción en la disputa geopolítica con el gobierno de Irán.
Durante su intervención, el jefe de Estado afirmó que las fuerzas estadounidenses mantienen bajo control el paso marítimo entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, impidiendo el tránsito no autorizado de embarcaciones. La vía resulta clave para el comercio energético internacional, habiendo sufrido severas interrupciones en los meses previos a raíz de enfrentamientos en la zona.
Relevo militar y despliegue estratégico
De forma paralela a estas declaraciones, la Casa Blanca ratificó el envío de una nueva unidad naval para relevar al portaaviones USS Abraham Lincoln, el cual permanece desplegado en Medio Oriente desde principios de año. El reemplazo programado será el USS George Washington, una embarcación de propulsión nuclear de la clase Nimitz que navega actualmente por el sudeste asiático en dirección hacia el área de operaciones.
Esta rotación busca dar respuesta al desgaste operativo derivado del extenso período de misión del USS Abraham Lincoln, cuya tripulación suma más de seis meses de permanencia continua en aguas del océano Índico.
Controversia por las condiciones de la tripulación
El prolongado operativo generó advertencias por parte de legisladores en el Congreso estadounidense, quienes solicitaron informes oficiales ante reportes sobre el impacto psicológico en los marinos y supuestas deficiencias en los suministros a bordo.
Frente a estos cuestionamientos, tanto el presidente Trump como las autoridades del Departamento de Defensa desestimaron los señalamientos sobre un desgaste excesivo de la tropa, asegurando que los recursos logísticos están garantizados y que la presencia militar en la zona se ajusta a las prioridades estratégicas de la administración.
