Puede ser una imagen de una o varias personas y texto
Sectores del radicalismo, gobernadores aliados y ambientalistas cuestionan los cambios impulsados por el oficialismo, mientras Patricia Bullrich busca acordar un tope del 25% para la venta a extranjeros. (Foto gentileza PO)

A horas de una sesión decisiva en la Cámara de Senadores, la reforma de la Ley de Tierras enfrenta crecientes resistencias dentro y fuera del Congreso. Pese a que la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, convocó a la prensa para anunciar la incorporación de un tope del 25% a la extranjerización del territorio, sectores de la oposición y de bloques aliados sostienen que el texto genera dudas respecto de la protección de los recursos estratégicos.

Las objeciones provienen tanto del ámbito político como del ambiental. Desde la gobernación bonaerense, la ministra Daniela Vilar advirtió que la norma propuesta modifica la regulación sobre las subdivisiones departamentales, ámbito donde se concentran recursos clave como fuentes de agua, minerales y tierra productiva. En el plano político, el presidente de la UCR, Leonel Chiarella, con el respaldo del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, instó a votar en contra por considerar que el proyecto compromete la soberanía nacional, condicionando la postura del bloque que lidera Eduardo Vischi.

A este panorama se suma la reserva de gobernadores que solían acompañar las iniciativas del Ejecutivo, como Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Hugo Passalacqua, cuyos legisladores afines se inclinan por el rechazo o solicitan postergar el debate. Por su parte, la representación de Neuquén evalúa su postura en sintonía con las iniciativas locales presentadas para resguardar la propiedad de la tierra a nivel provincial, en un escenario de conteo ajustado para la votación en el recinto.