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Ante la morosidad histórica en los hogares, el Presidente rechazó la intervención del Estado, atribuyó la responsabilidad a las decisiones individuales y vinculó la crisis al kirchnerismo.

El presidente Javier Milei descartó de forma categórica la posibilidad de que el Gobierno nacional impulse medidas de alivio o asistencia para los hogares que enfrentan severas dificultades para saldar sus compromisos financieros. Las declaraciones se produjeron en un contexto donde los índices de morosidad del sistema bancario alcanzaron su nivel más elevado en más de dos décadas. Durante una entrevista brindada a la señal LN+, el mandatario defendió la responsabilidad individual al momento de tomar créditos y sostuvo que cualquier renegociación de los pasivos debe canalizarse de manera exclusiva entre las entidades bancarias y sus clientes.

Al ser consultado sobre las familias que se endeudaron y hoy no pueden cumplir con las cuotas, el jefe de Estado cuestionó la premisa de la intervención pública con una frase contundente: «¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?». En esa misma línea, remarcó que «obviamente» quien toma una deuda es el único responsable de esa decisión. Para fundamentar el rechazo a un salvataje estatal, el mandatario argumentó que una intromisión oficial implicaría trasladar la carga económica al resto de la sociedad, afirmando que «decir que es una problemática que la tiene que arreglar el Estado es pasarle la cuenta a todos los demás».

Por otra parte, el Presidente vinculó el incremento en los niveles de incumplimiento con el escenario político y atribuyó la situación a la oposición. «Es uno de los efectos colaterales de los ataques del kirchnerismo», aseveró. A su vez, insistió en que la refinanciación que actualmente ofrecen diversas entidades crediticias «es un problema entre privados» y agregó: «De hecho, nosotros fomentamos la refinanciación. Si yo me meto entre los privados, le voy a tener que tocar el bolsillo a otro, y eso me parece que está mal».

Las expresiones del Ejecutivo nacional se dieron en un marco de fuerte deterioro de la capacidad de pago de los hogares. De acuerdo con datos del sistema financiero, la irregularidad en los préstamos destinados a las familias trepó al 12,8% durante el mes de mayo, marcando un récord histórico. Asimismo, un relevamiento de la consultora Equilibra precisó que existen 1,3 millones de personas con atrasos simultáneos tanto en el sistema bancario tradicional como en proveedores de crédito no bancarios, situación definida como morosidad «por partida doble».

A pesar de este escenario, el Poder Ejecutivo sostiene una visión optimista respaldada en la consolidación macroeconómica, la mejora en las calificaciones crediticias y la eventual reducción del riesgo país a la zona de los 500 puntos. Según la postura oficial, este proceso permitirá una baja gradual de las tasas de interés y la extensión de plazos, lo que facilitaría la reestructuración voluntaria de las deudas en el ámbito privado. «Mire si vienen cosas lindas para la economía argentina en términos de crecimiento, ingresos, consumo, salarios y caída de la pobreza», concluyó el mandatario.