
En el marco de la cumbre de jefes de Estado celebrada en Asunción, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sacudió el tablero geopolítico regional al proponer formalmente que el Mercosur inicie negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial conjunto con China.
Durante su discurso, el mandatario brasileño defendió con firmeza la cohesión del bloque y lanzó una dura advertencia contra los "alineamientos automáticos", en lo que fue leído de inmediato como un mensaje directo hacia su par argentino, Javier Milei.
"El Mercosur está avanzando en los diálogos con Canadá, India y Vietnam. En esta cumbre iniciaremos las negociaciones para una asociación económica con Japón.
Pronto queremos hacer lo mismo con China", disparó Lula, marcando una hoja de ruta de fuerte apertura hacia los mercados asiáticos que choca de frente con la postura ideológica de la Casa Rosada respecto al gigante asiático.
Mensaje entrelíneas sobre la soberanía regionalFrente a un escenario global de creciente proteccionismo, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) defendió la necesidad de expandir la proyección internacional del Mercosur sin quedar subordinados a terceras potencias:
"Nadie es dueño del mundo ni de Sudamérica. Ningún país del Mercosur obtendrá más libertad de acción a través de alineamientos automáticos o elecciones excluyentes", advirtió Lula da Silva, cuestionando las alianzas geopolíticas incondicionales.
Al cumplirse 35 años de la fundación del bloque, el jefe de Estado brasileño reivindicó su vigencia y lo calificó como una "necesidad estratégica" ante la fragmentación de la economía mundial. Para respaldar sus dichos, aportó datos contundentes sobre el crecimiento del espacio: el comercio interno se disparó de u$s 4.500 millones en 1991 a u$s 50.000 millones en 2025, mientras que las exportaciones totales del bloque rozaron los u$s 770.000 millones el año pasado.
Tensión por el financiamiento del nuevo fondo regional
El debate no se limitó a las declaraciones políticas; la economía interna del bloque también sumó un fuerte foco de discusión. En el cierre de la jornada, las delegaciones avanzaron en el diseño del nuevo Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, la herramienta financiera pensada para achicar las asimetrías económicas entre los países socios.
Para apuntalar este instrumento, Brasil pisó fuerte y se comprometió a realizar un importante esfuerzo financiero, el cual pone presión sobre las arcas argentinas
Aporte de Brasil:
Lula anunció que su país inyectará u$s 100 millones anuales durante la próxima década.
Presión sobre Argentina:
La comitiva de Brasilia sugirió formalmente que Argentina incremente de manera proporcional sus cuotas de financiamiento para sostener el nuevo esquema.
Apoyo regional: Esta propuesta económica contó con el aval inmediato del gobierno de Paraguay, que respaldó la necesidad de elevar en un 50% los recursos totales destinados a la convergencia regional en comparación con el fondo que se encuentra vigente.
