Puede ser una imagen de una o varias personas y texto que dice "C GN O GENERAL DEL CONFED CONFEDERACION ERACION 차차 GENERAL DEL IRA. TRABAJO 4"

Las conducciones gremiales mantuvieron un cónclave en Azopardo para diagramar un esquema de lucha frente a las medidas económicas de Javier Milei. Aunque un paro general aún se ve lejano, planifican manifestaciones sectoriales y escalonadas.

BUENOS AIRES.– Las principales terminales del sindicalismo argentino escenificaron un fuerte acercamiento con el objetivo de coordinar un frente común de resistencia. En un encuentro desarrollado en el emblemático edificio de la calle Azopardo, el triunvirato conductor de la Confederación General del Trabajo (CGT) recibió a las máximas autoridades de ambas ramas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). El propósito central de la reunión fue comenzar a diseñar un nuevo cronograma de reclamos frente a la política laboral de la administración libertaria.

De concretarse una nueva huelga general en el futuro, representaría el quinto cese total de actividades impulsado por la CGT desde el inicio del mandato actual, cuya primera medida de fuerza se remonta al 24 de enero de 2024.
Diálogo interno y diagnóstico social

La reunión en el cuarto piso de la sede sindical estuvo encabezada por los líderes cegetistas Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello. La visibilización del cónclave fue promovida principalmente por el sector de las CTA, que muestra un perfil más combativo frente a la Casa Rosada.

De acuerdo con lo expresado por los dirigentes Hugo Yasky y Hugo Godoy —quienes asistieron acompañados por referentes como Roberto Baradel, Daniel Catalano y Ricardo Peidró—, el espacio evaluó el complejo panorama laboral actual. En un comunicado conjunto, enfatizaron la necesidad de consolidar un bloque obrero unificado ante la constante devaluación de los ingresos, la ola de despidos y la precarización de las condiciones de trabajo en el territorio nacional.
Estrategia escalonada y tensiones de fondo

A pesar del acercamiento, la cúpula de la CGT busca evitar medidas apresuradas. Jorge Sola enfrió los rumores de una huelga inminente al señalar que el foco no está puesto únicamente en el paro, sino en visibilizar el cierre de fábricas y respaldar las demandas de sectores vulnerables como los jubilados y las personas con discapacidad. El consejo directivo cegetista prevé debatir formalmente las próximas acciones la semana entrante, orientándose hacia un esquema de protestas paulatinas por rubros.

El descontento en el ámbito gremial se profundizó en los últimos días debido a dos factores regulatorios clave:

El impulso oficial para adecuar los convenios colectivos a la flamante reforma laboral.

La aplicación del tope del 2% a las cuotas de solidaridad, una medida que impacta de forma directa en el financiamiento y la recaudación de las organizaciones sindicales.

El antecedente internacional

Este acercamiento en Buenos Aires capitaliza la estrategia conjunta que ambas centrales desplegaron recientemente en Suiza durante el foro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En dicha cumbre, las entidades denunciaron de manera unificada el desmantelamiento de los derechos sociales en el país y lograron que el organismo internacional emitiera una recomendación para que el Poder Ejecutivo nacional garantice mesas de diálogo tripartitas.

Pese a esta sintonía en el exterior, puertas adentro de la CGT aún persisten sectores de gran influencia que observan con cautela una fusión definitiva con las CTA, argumentando que su base de representación se concentra mayoritariamente en el empleo público y las ramas de la educación.