Imagen
Por Oscar Parrilli - Pte. del Instituto Patria
A 70 años de la masacre de José León Suárez y ante la infame detención de Cristina Fernández de Kirchner, los métodos de la derecha repiten el mismo manual de siempre. Cuando no pueden convencer en las urnas, recurren a la violencia, el secuestro de la democracia y la crueldad para disciplinar al pueblo.


En estos días de junio, cuando conmemoramos 70 años de los fusilamientos de 1956, la memoria nos obliga a trazar un puente directo, trágico y evidente entre aquella Fusiladora y el presente de persecución y saña que vive nuestro movimiento.

Resistencia peronista

El poder económico y político que hoy festeja la persecución a Cristina no es nuevo; tiene un árbol genealógico perfectamente identificable. Son los herederos ideológicos, y en muchos casos de apellido, de quienes bombardearon la Plaza de Mayo en el 55, de quienes fusilaron ilegalmente en los basurales de José León Suárez en el 56, y de los que implementaron la dictadura más sangrienta de nuestra historia en 1976. No podemos entender el presente sin mirar ese espejo: este poder real es continuador directo de quienes desaparecieron a una generación entera de 30.000 compañeros y compañeras que buscaban, militaban y daban la vida por un país distinto, soberano y con justicia social. Ayer usaron la picana, los centros clandestinos y los vuelos de la muerte para imponer a sangre y fuego el modelo neoliberal de Martínez de Hoz. Hoy, bajo disfraces republicanos, utilizan el lawfare y el partido judicial para intentar consolidar ese mismo vaciamiento. El ADN de la derecha es el mismo: el odio al pueblo organizado y la intolerancia ante cualquier intento de soberanía.

Imagen
Memoria

La farsa de "Vialidad", un dispositivo tan burdo como obsceno

El lawfare como método de disciplinamiento a los dirigentes del campo popular se puso en marcha. El armado de la causa “Vialidad” fue tan grosero que rompe cualquier apariencia de legalidad. Asistimos a un espectáculo obsceno donde los mismos jueces y fiscales encargados de juzgar y condenar a Cristina jugaban partidos de fútbol en "Los Abrojos", la quinta privada de Mauricio Macri. Esa imagen sintetiza la degradación absoluta del sistema institucional: los encargados de dictar "justicia" compartiendo el fin de semana, el vestuario y los negocios con el principal adversario político del peronismo. No les importó guardar las formas porque su objetivo nunca fue jurídico, sino estrictamente político: necesitaban proscribir a la dirigenta más importante de este siglo. Por eso la inhabilitaron para ejercer cargos públicos de por vida.

El equipo del lawfare

Esta proscripción tiene una gravedad institucional idéntica a la del Decreto 4161 que prohibió al peronismo a mediados del siglo pasado. La sociedad argentina quiere elegir a Cristina. El pueblo busca mayoritariamente en ella la conducción y la esperanza para salir de esta crisis profunda. Lo dice la calle y lo dicen las encuestas. Saben que con ella se vivía mejor, y por eso la reclaman en las urnas.

Al dictar esta condena e inhabilitación arbitraria, el partido judicial no solo persigue a Cristina, lo que verdaderamente hace es confiscar la soberanía popular. Le han quitado de prepo y de forma mafiosa la posibilidad al pueblo argentino de votar libremente a quien quiere que lo represente. Es una estafa democrática colosal. Las corporaciones, operando en despachos judiciales deciden quién puede y quién no puede ser candidato en la Argentina, suplantando el voto popular por condenas a la carta.

Pero la derecha además avanzó sobre cuestiones sagradas. La crueldad no se detuvo en las fronteras de la política tradicional; ha cruzado límites de una bajeza humana pocas veces vista en democracia. Al no poder quebrantar la dignidad ni las convicciones de Cristina, han ejecutado también un plan de hostigamiento sistemático contra sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner.

El ataque contra ellos no obedece a ninguna lógica legal; es un método de tortura psicológica y extorsión mafiosa. Se ensañaron con Florencia, una joven ajena a la función pública, persiguiéndola hasta el límite de afectar severamente su salud, con el único objetivo de doblegar y quebrar emocionalmente a su madre. Del mismo modo, el ataque permanente sobre Máximo busca estigmatizar la continuidad de la militancia. Es la pedagogía del terror: te metés con los intereses de los poderosos, y destruyen a tu familia.

Imagen

Condenas a la carta

Una condena dictada por el FMI y los fondos buitres

Hoy la crueldad del sistema mantiene a Cristina Fernández de Kirchner detenida bajo condiciones de absoluta hostilidad, en una situación de deshumanización peor que la que reciben los grandes narcotraficantes o los propios represores condenados por crímenes de lesa humanidad. Se le prohíben las visitas, la obligan a utilizar tobillera electrónica, no tiene acceso a la terraza de su casa y les molesta que salga al balcón. La venganza es evidente. Esta condena y proscripción no se decidieron en un tribunal; se redactaron en los despachos del poder financiero internacional.

Esta farsa judicial obedece directamente a los intereses de los fondos buitres, del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores externos que hoy tienen ahorcada a la sociedad argentina. Al kirchnerismo no le perdonan haberle pagado al FMI la totalidad de la deuda en 2005 para recuperar la autonomía económica y por haberle ganado la pulseada histórica a los fondos buitres sin rifar el futuro del país. A Cristina la quieren fuera de la cancha porque es el único faro político capaz de pararse frente a los saqueadores globales y decirles que el hambre del pueblo no se negocia.
Colonia no!

La escandalosa doble vara de la impunidad

Mientras ejecutan la persecución sobre la principal referenta popular, el dispositivo judicial despliega un blindaje de impunidad absoluta para proteger el saqueo de las derechas.

El blindaje al macrismo: Causas de una gravedad institucional inusitada permanecen sepultadas. La estafa millonaria del "Correo Argentino"; el espionaje ilegal a los familiares del ARA San Juan; el salvataje judicial en las coimas de Odebrecht; o los decretos a medida para que los familiares directos de los funcionarios pudieran blanquear millones de dólares evadidos.

La complicidad con el mileísmo: Asistimos diariamente a escándalos que duermen en el más absoluto olvido de los tribunales de Comodoro Py. Desde la promoción presidencial de la Cripto Estafa Libra; anotaciones explícitas de coimas millonarias en celulares oficiales; desvíos y fraudes con las pensiones por discapacidad en la ANDIS; hasta los obscenos privilegios y contrataciones familiares de Manuel Adorni con sueldos millonarios. Encuentran dólares en un USB y nos quieren hacer creer que está en el marco de la legalidad. Para ellos no hay allanamientos, no hay prisiones preventivas, no hay condenas express.

Imagen

¿Qué pasa en el peronismo?

Cristina Libre

Frente a semejante atropello contra CFK, resulta doloroso y alarmante observar el comportamiento de ciertos sectores del movimiento nacional. Lamentablemente, a muchos dirigentes peronistas pareciera que les queda cómoda la prisión de Cristina. Con un silencio calculador y una distancia especulativa, eligen replegarse para cuidar sus pequeñas parcelas de poder y sus ambiciones personales.

Que hoy se mantengan mudos, ausentes, y que ni siquiera estén a disposición de ella de manera puramente humanitaria, expone una alarmante crisis de coraje y de valores en la dirigencia. Quienes prefieren mirar para otro lado mientras Cristina atraviesa esta situación de hostilidad extrema, también son responsables directos de este presente. El peronismo nunca se construyó desde la tibieza o el abandono, se forjó en la solidaridad incondicional en los momentos de mayor persecución. La pasividad actual es la alfombra roja que el poder real necesita para avanzar en el saqueo definitivo.

Un compromiso democrático impostergable: sanar una sociedad rota

Este escenario ya no se trata únicamente de una disputa sectorial o de una causa partidaria. La dirigencia de todo el arco político tiene la obligación ética e histórica de condenar esta persecución y exigir la libertad de Cristina. Mirar para otro lado ante la prisión política de la mayor líder del país es ser cómplice de la demolición de las bases democráticas que tanto nos costó conseguir.

Hoy nos encontramos ante una sociedad que está al límite: ahorcada económicamente, asfixiada en su cotidianeidad y profundamente rota en su autoestima. Cuando se encarcela injustamente a quien defendió al pueblo y se le prohíbe a la ciudadanía elegir, se le está diciendo a cada argentino de a pie que no tiene derecho a aspirar a una vida digna, que el destino es la resignación y la miseria. Romper la proscripción de Cristina es, fundamentalmente, el primer paso indispensable para la reorganización de una sociedad herida, para devolverle la fe en la política como herramienta de transformación y para recuperar el orgullo nacional.

Basta de proscripción

Cristina es inocente. La verdad no se encierra, la esperanza no se proscribe. A 70 años de la Resistencia Peronista, levantamos las mismas banderas históricas con la certeza de que la organización popular vencerá al odio, a la crueldad y al saqueo.