
El jefe de Estado no viajará para supervisar el despliegue de las fuerzas especiales de Argentina y Estados Unidos. En su lugar, el ministro de Defensa encabezará las actividades de una de las prácticas conjuntas más importantes del año.
La fase central del entrenamiento militar combinado denominado "Daga Atlántica" se llevará a cabo la semana entrante en territorio de la provincia de Córdoba sin la participación presencial del presidente Javier Milei. Pese a que el despliegue cuenta con el aval y la firma del Poder Ejecutivo Nacional, fuentes del área de Gobierno confirmaron que la agenda del mandatario no contempla trasladarse el próximo miércoles para presenciar las maniobras de las tropas en el terreno. La representación oficial de la Casa Rosada quedará delegada en la figura del titular de la cartera de Defensa, Carlos Presti.
Este programa de adiestramiento de alta complejidad pondrá a prueba la coordinación logística, táctica y operativa de elementos de élite de ambas naciones. La estructura del ejercicio prevé el despliegue de comandos específicos, plataformas de comunicación satelital y táctica, vehículos aéreos no tripulados (drones), aeronaves de combate y sistemas avanzados de visión nocturna. Por el lado argentino, las operaciones estarán centralizadas bajo la órbita del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, que coordinará de forma unificada el accionar de cuadros pertenecientes a la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército Argentino.
Eje estratégico y geopolítico
El propósito técnico de "Daga Atlántica" radica en potenciar los niveles de interoperabilidad entre los estamentos de defensa de Buenos Aires y Washington. Los ejercicios en el terreno simularán situaciones de crisis y escenarios de conflicto dinámicos, orientados a optimizar los tiempos de respuesta ante emergencias transnacionales y unificar las doctrinas operacionales de las fuerzas involucradas.
No obstante, más allá del indudable valor profesional y militar para las filas de las Fuerzas Armadas, la realización del operativo comporta una lectura eminentemente política en el plano internacional. Analistas del sector coinciden en que este despliegue representa un nuevo hito en el esquema de alineamiento estratégico recíproco que la administración libertaria viene tejiendo de forma prioritaria con la potencia norteamericana desde su desembarco en Balcarce 50.
Antesala de una nueva gira presidencial
Los movimientos de tropas en las serranías cordobesas se desarrollan, además, en los días previos a lo que será un nuevo traslado oficial del mandatario hacia el exterior. En los pasillos gubernamentales ya se dan por sentados los preparativos para una próxima comitiva encabezada por el Presidente con destino a los Estados Unidos, donde tiene en agenda asistir a los actos conmemorativos por el aniversario de la declaración de la independencia de ese país, previstos para el 4 de julio.
De este modo, y al margen del faltazo presidencial a la demostración de fuerza en el centro del país, la cúpula de las fuerzas armadas y los observadores militares norteamericanos llevarán adelante el cronograma pautado bajo el estricto control de las autoridades del área de Defensa.
