
Una filmación hallada en el marco de una causa federal por narcotráfico desmoronó la coartada del principal sospechoso del triple homicidio de Lara Gutiérrez (15), Brenda del Castillo (20) y Morena Verdi (20), ocurrido el pasado 18 de septiembre en una vivienda de Villa Vaettone, en Florencio Varela.
El material audiovisual, de poco más de dos minutos de duración, fue recuperado tras el peritaje de un teléfono celular incautado a un integrante de la organización criminal. Las pericias forenses mediante el sistema UFED permitieron extraer registros eliminados de la aplicación de mensajería encriptada Zangi, sacando a la luz la crudeza de los tormentos infligidos a la menor de las víctimas antes de su ejecución.
La caída de la coartada y el avance de la causa
La aparición de la evidencia destruyó la estrategia defensiva de Tony Janzen Valverde, alias «Pequeño J», señalado como cabecilla de la estructura narco de origen peruano, quien había declarado ante la Justicia que jamás había pisado la propiedad donde se perpetró la masacre. El registro ubica al sospechoso de manera inequívoca en la escena del crimen.
Ante la contundencia de las pruebas —que coinciden con los informes de autopsia que confirmaron mutilaciones y severas torturas previas al deceso—, el juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez, decretó un nuevo secreto de sumario. La investigación cuenta actualmente con más de 17 detenidos y mantiene pedidos de captura internacional para dar con al menos cinco prófugos vinculados a la red narcocriminal que operaba en el Conurbano y en la Ciudad de Buenos Aires.
