
El imputado, de 61 años, cobró abultadas sumas de dinero por repuestos y trabajos de reparación que nunca realizó en su taller del barrio Arroyito. Cuatro clientes denunciaron desfalcos que superan los $14,5 millones.
La Justicia santafesina dispuso la prisión preventiva efectiva de un mecánico de 61 años imputado por engañar sistemáticamente a sus clientes, a quienes les exigía adelantos millonarios para la compra de repuestos y supuestos arreglos de motor que jamás ejecutaba. El taller funcionaba sobre la calle French al 700, en la zona norte rosarina.
Durante una audiencia desarrollada en el Centro de Justicia Penal, el fiscal Fernando Dalmau formalizó la acusación contra el sujeto, identificado por sus iniciales O.G., atribuyéndole cuatro hechos de estafa en concurso real con el delito de retención indebida. Atendiendo al planteo del Ministerio Público de la Acusación, la jueza Granato fijó la medida cautelar de encierro hasta el 11 de diciembre de 2026, fecha en la que se evaluará la prórroga de la detención.
Inmueble allanado y autos desarmados
Las maniobras ilícitas salieron a la luz tras una serie de denuncias por parte de los damnificados, quienes sufrieron la retención de sus rodados durante varios meses. Un procedimiento policial concretado el pasado 14 de octubre permitió ingresar al local arrendado por el acusado y secuestrar cuatro automóviles que, lejos de estar reparados, se encontraban en estado de abandono o desarmados:
Fiat Idea (propiedad de una mujer): Ingresó en noviembre de 2025 por un desperfecto menor. La damnificada entregó un total de $7.210.000 tras engaños que indicaban la necesidad de cambiar el motor. Tras sufrir amenazas del mecánico al reclamar el auto, la policía halló el vehículo once meses después con la planta impulsora desarmada.
Fiat Palio Attractive: Entregado en diciembre de 2025. El propietario desembolsó aproximadamente $3.500.000 bajo la promesa de reprogramar la computadora y reparar un eje. El mecánico se negó a restituirlo aun cuando el cliente aceptó retirarlo sin los arreglos concluidos.
Volkswagen Fox: Ingresó en febrero de 2026. A pesar de haber pagado más de $3.800.000 (partiendo de un presupuesto inicial de $1,5 millones), el dueño no obtuvo respuestas. En el allanamiento se constató que la unidad no solo no estaba reparada, sino que carecía por completo del motor.
Chevrolet Onix: Dejado en el taller en mayo de 2026. El afectado realizó una entrega inicial de $1.500.000 más otros pagos no cuantificados. El imputado continuó exigiendo transferencias de dinero hasta 24 horas antes del operativo de secuestro del rodado.
Un modus operandi repetitivo
De acuerdo con la reconstrucción elaborada por la Fiscalía, el acusado utilizaba un patrón de conducta coordinado: aparentaba capacidad profesional para resolver las fallas, captaba los rodados y requería desembolsos inmediatos para insumos.
Posteriormente dilataba la entrega mediante diversas excusas, impedía que los clientes constataran el avance de los trabajos dentro del predio y finalizaba bloqueando las vías de contacto telefónico para retener indebidamente los automóviles y el capital percibido.
