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Un procedimiento de alto impacto llevado a cabo por la Policía Federal en el barrio Villegas, perteneciente a la localidad de Ciudad Evita en el partido de La Matanza, culminó con la detención de una joven de 22 años y el secuestro de un importante arsenal de estupefacientes fraccionados para su comercialización al menudeo. La investigación, tramitada bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción especializada en temática de estupefacientes a cargo del fiscal Matías Folino, dejó en evidencia la compleja logística montada para operar un punto de venta clandestino en una zona residencial.

Las tareas de inteligencia previa resultaron fundamentales para documentar la dinámica delictiva. A través de registros fílmicos capturados desde el aire por drones de la Superintendencia de Investigaciones contra el Narcotráfico —liderada por el comisario general Marcelo Laures—, los investigadores constataron el incesante desfile de compradores. Los adictos realizaban filas continuas sobre un pasillo interno, entregando el dinero y recibiendo las dosis a través de una pequeña ventanilla blanca habilitada exclusivamente para la transacción clandestina.

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Gran poder de fuego, variedad de sustancias y una llamativa fachada fiscal

Durante el allanamiento a la vivienda, el personal policial incautó un volumen considerable de sustancias ilegales listas para la venta. El saldo del operativo incluyó 350 envoltorios de papel glacé con dosis de clorhidrato de cocaína, cerca de medio kilo de tusi distribuido en 80 bolsas, pasta base, 400 gramos de ketamina, marihuana y pastillas de clonazepam, evidenciando un stock diversificado para abastecer la demanda zonal.

Un detalle que llamó poderosamente la atención de los pesquisas al chequear la documentación de la única persona aprehendida en el lugar fue su situación fiscal: la joven de 22 años figuraba formalmente inscripta ante el organismo tributario (ARCA) como monotributista bajo el rubro de jardinería, manteniendo además sus aportes al día mientras operaba el núcleo de distribución de drogas.

Una temporada sangrienta y conexiones con redes criminales más amplias

El golpe al búnker del barrio Villegas se inscribe en un contexto de extrema violencia armada y disputas territoriales que azotan al distrito de La Matanza. La zona ha sido escenario reciente de crímenes bajo la modalidad de ajuste de cuentas, como el asesinato a balazos de un consumidor de 28 años —presuntamente vinculado a traficantes del asentamiento Puerta de Hierro— acribillado con cinco disparos en el vecino barrio 22 de Enero.

La tensión en la región se vio reflejada trágicamente durante las pericias policiales en dicho homicidio, cuando efectivos de la Policía Bonaerense que custodiaban la escena sufrieron un ataque a tiros por parte de sicarios a bordo de un automóvil, quienes dispararon al menos 24 veces con armas automáticas sin que se registraran agentes heridos. Estos episodios convergen con los antecedentes investigativos acumulados a finales de agosto por la Superintendencia AMBA Oeste, que desarticuló una organización mayor dedicada al narcomenudeo.

En aquella oportunidad, tras 34 allanamientos simultáneos, fue detenido Raúl Faustino Jiménez, alias "Don Raúl", un ex colectivero de 62 años señalado como presunto cabecilla de una red que operaba múltiples puntos de venta en localidades como Rafael Castillo, González Catán, Virrey del Pino, Villa Dorrego y Aldo Bonzi, donde se incautaron ladrillos de cocaína peruana de máxima pureza y armas de fuego de grueso calibre.