
Una investigación judicial llevada adelante en la ciudad de Rosario dio un paso decisivo este jueves tras la imputación formal formulada contra Pablo Ariel Bustos (47) y Valeria Anahí Cinalli (47).
La pareja quedó detenida bajo la medida cautelar de prisión preventiva por el plazo de seis meses, acusada de haber suministrado cocaína y marihuana a su hijo Alejo, de tan solo 5 años, en al menos tres oportunidades registradas desde diciembre de 2024 hasta la fecha.
La última internación del menor ocurrió durante el mes de septiembre en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Tras superar un cuadro crítico que puso en riesgo su vida debido a la ingesta de cocaína, las autoridades médicas e investigativas descartaron de manera categórica la hipótesis de una exposición ambiental o un evento accidental.
Durante una conferencia de prensa brindada en las instalaciones del Centro de Justicia Penal Rosario, la fiscal a cargo de la causa, Andrea Vega, explicó los fundamentos del dictamen y advirtió que la acusación comprende los delitos de tentativa de homicidio agravado por el vínculo, en concurso real con suministro de estupefacientes a título gratuito, agravado por haber sido cometido en perjuicio de un menor de edad.
Bajo esta tipificación penal, los imputados enfrentan una escala presupuestada entre los 10 y los 25 años de prisión efectiva.
Exposición recurrente, impacto en la salud y contexto de vulnerabilidad
Los pormenores recabados por el Ministerio Público de la Acusación (MPA) detallan las condiciones del entorno en el que convivían el niño y su hermano mayor:
Tres episodios de hospitalización: La investigación clínica confirmó que el niño ingresó al centro de salud en tres ocasiones diferentes: dos por cuadros derivados del consumo de cocaína y una por intoxicación con marihuana, esta última asociada presuntamente al vapeo de sustancias dentro de la precaria casilla familiar.
Secuelas en el desarrollo cognoscitivo: Tanto Alejo como su hermano de 8 años presentan severas dificultades en el habla y en el desarrollo motor. Según la hipótesis fiscal, estas alteraciones responden a un patrón de exposición continuada a las drogas, cuyo origen podría remontarse al período de gestación durante los embarazos de la madre.
Descarte de comercialización y cuadro de adicciones: Las medidas de allanamiento concretadas en la propiedad no hallaron balanzas, elementos de corte ni herramientas de fraccionamiento, lo que descartó que la pareja se dedicara al tráfico de estupefacientes y ratificó un contexto de consumo problemático severo en el hogar.
Los dos menores permanecen bajo el resguardo de las autoridades de niñez y los organismos de protección estatal, mientras que el trámite procesal continuará recolectando pericias toxicológicas y ambientales durante el período de instrucción preventiva fijado por la magistratura.
