
Un tribunal de la ciudad de Córdoba sentenció a ocho años de prisión efectiva a José Nieto, un hombre de 58 años cuyos dos perros dogos atacaron mortalmente a Trinidad Ballesteros, de 15 años, mientras la joven caminaba por el barrio Estación Flores. La Cámara Primera del Crimen halló al imputado culpable de homicidio simple con dolo eventual y dispuso su inmediata detención en la misma sala judicial. El fallo representa un hito judicial en la provincia y sienta un precedente directo a nivel nacional.
Durante el debate oral impulsado por los jueces José Pueyrredón, Mario Capdevila y Gustavo Ispani, quedaron acreditados los aspectos clave de la acusación:
Negligencia consciente: La fiscalía demostró que el acusado registraba infracciones previas y notificaciones oficiales sobre la peligrosidad de los canes, pero omitió adecuar los cerramientos de su vivienda.
Resarcimiento económico: Nieto fue ordenado a abonar 34 millones de pesos a los familiares de la víctima para resarcir los daños morales y materializados.
Embate vecinal: El día del hecho, los animales provocaron además lesiones a dos residentes de la zona que intentaron socorrer a la joven antes de que fuera trasladada al Hospital de Urgencias, donde se produjo su deceso.
El impacto del trágico episodio impulsó la sanción de la Ordenanza Municipal 13.321 —bautizada como “Ley Trinidad”—, la cual creó el Registro de Perros Potencialmente Peligrosos, fijó licencias obligatorias y exigió la contratación de seguros de responsabilidad civil para los tenedores.
Declaraciones destacadas durante el proceso
Ante el tribunal, el acusado expresó públicamente sus disculpas antes del dictamen: “Lo que pasó ese día fue una terrible pérdida. No pude hacer nada porque no estuvo a mi alcance. No quise que pasara esto. Mi familia pasó por muchas cosas. Soy parco, pero tengo sentimientos”.
Por su parte, Sofía Ballesteros, madre de la víctima, manifestó durante las audiencias: “Es difícil estar acá. Hoy es importante porque es remover el pasado. Ellos preguntan por ella todo el tiempo. Ella era una niña perfecta. Le sacaron todo su futuro. Destruyeron una familia. Pido justicia, no quiero que haya más Trini”.
Tras escuchar la sentencia, la madre rechazó el gesto del condenado y remarcó frente a la prensa: “Él no me tiene que pedir perdón a mí, sino a mi hija. Yo a ella no la tengo más. Él tiene su familia completa. Destruyó una familia, destruyó a sus hermanos. Se hizo justicia por Trini. Estoy muy contenta porque va a descansar en paz. No se va a superar nunca su muerte, pero ella va a ser la voz de otros niños, para que no siga pasando lo que está pasando”.
En representación de la querella, el letrado Carlos Nayi valoró la trascendencia del dictamen: “Es un precedente desde el punto de vista legal y judicial. La justicia de Córdoba da el ejemplo. Este es un fallo que da una señal y siembra responsabilidad. Un animal poderoso exige un dueño responsable. Cuando la responsabilidad desaparece, la potencia deja de ser una característica del perro y se transforma en un peligro para toda la comunidad. No buscamos venganza sino justicia. Y este juicio lo tuvo”.
