El cuadro clínico de Noemí "Mimí" Matamala, de 49 años, tuvo un desenlace trágico en las últimas horas en el hospital Castro Rendón de la ciudad de Neuquén, donde permanecía internada en terapia intensiva desde el pasado 22 de agosto. La víctima no logró recuperarse de las gravísimas lesiones producidas por un ataque con un hacha perpetrado en la localidad de Aluminé, convirtiéndose en el primer caso consumado de femicidio registrado en la provincia durante el presente año.
De acuerdo con la reconstrucción efectuada por el fiscal Marcelo Jofré, el imputado, Lucas Daniel Serrano (38), aguardó la llegada de Matamala en un sector desprotegido para emboscarla tras entablar una breve discusión. Tras abalanzarse sobre ella y asestarle los golpes con la herramienta de corte, el agresor huyó del lugar. Segundos después, se cruzó con un transeúnte al que le habría manifestado de forma explícita que se había "mandado una cagada", frase que posteriormente fue sumada como elemento indiciario al expediente judicial. Aunque no existieron testigos presenciales directos del momento exacto del hachazo, la secuencia temporal y las pericias criminalísticas ubican de manera directa al acusado en la escena.
Con el fallecimiento certificado en la capital neuquina, el Ministerio Público Fiscal dispuso la remisión del cuerpo al cuerpo médico forense para la realización de la autopsia. Una vez que los peritos entreguen el informe anatomopatológico detallado, la fiscalía solicitará una audiencia formal ante la Oficina Judicial de Zapala para reformular los cargos. Serrano, quien hasta el momento se encontraba imputado por tentativa de femicidio agravado por el vínculo y violencia de género, pasará a responder por la figura consumada del delito en calidad de autor. Actualmente, el procesado cumple un periodo de cuatro meses de prisión preventiva en la Unidad Detencional N° 48 de Zapala.
La causa sumó un elemento de extrema gravedad que generó indignación en la comunidad de Aluminé y en agrupaciones feministas locales: durante las primeras diligencias de identificación se constató que Serrano permanecía en condición de prófugo de la Justicia de la provincia del Chaco. Sobre el hombre pesaban tres órdenes de detención y captura nacional emitidas por los tribunales de la ciudad de Charata, correspondientes a dos causas incoadas por delitos contra la integridad sexual y un expediente por delitos contra la propiedad, todos ellos con elevación a juicio firme. Pese a ese prontuario y la falta de denuncias formalizadas bajo la Ley provincial 2785 de violencia familiar en Neuquén, el imputado residía en la zona cordillerana sin ser detectado hasta la comisión del crimen.
