Tiene 22 años y, nuevamente, fue golpeada, humillada, insultada y amenazada. Pero esta vez hizo la denuncia. Tiene perimetral y un rondín hasta el viernes. "Tengo miedo. El conoce mis horarios, dónde voy, a qué, todo.. y me dijo que nos iba a hacer algo a mí o a mi hijita", contó L, la víctima.

El suceso ocurrió en Picún Leufú. El último capítulo fue el sábado 22. "El llegó a la casa, había estado tomando, llegó medio pasado de alcohol. Empezamos hablando, después se empezó a alterar, empezó a gritarme, a decirme cosas, cosas como que yo era una regalada, que yo me llevaba cualquier amiga a la casa y cosas así. Era una unión convivencial; se habían juntado, no tenían casamiento y nada de eso. No, no, nada. Y después empezaron los golpes", dijo.

Luego el terror: "Empezó primero tirándome el pelo, después pellizcones por las costillas. Yo estaba con mi hija... Y bueno, empezaron los golpes. El distrajo a mi nena con un celular, le dio su celular para que mi nena se vaya a la pieza. Mi bebé quedó en la habitación; nosotros estábamos en la cocina y él empezó apretándome los brazos, me empujó contra la mesada, me apretó. Mientras me apretaba, seguía repitiendo que yo era una puta, que yo era una cualquiera", rememoró entre sollozos.

"Me amenazó que si me encontrara en la calle, me iba a hacer mierda. Me dijo que yo no lo podía denunciar porque el ya tenía muchas causas", dijo.

L. convivió apenas un par de meses con su pareja. Antes habían sido novios, pero decidieron convivir y allí, empezaron las agresiones. Pero esta vez, decidió dar intervención a la justicia y ahora espera, con miedo, la definición de los fiscales y jueces de Cutral Co.

"Quiero que la justicia me proteja, que no vuelva a pasar lo mismo con ninguna otra mujer. Tengo mucho miedo por mí, por mi hija, por mi familia. El nos amenazó sí, que si nos veía nos iba a hacer algo", confió.