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Una vecina de la Meseta de Neuquén capital sufrió una salvaje agresión que incluyó piedrazos, piñas, insultos y hasta el uso de una picana. Las agredidas por su ex fueron ella y su hermana, que se llama Fernanda y dio testimonio de lo ocurrido. 

El agresor señalado por la víctima estuvo preso por homicidio. Cumplió condena por asesinar a otro hombre de cinco disparos de arma. Cuando recuperó la libertad, hace alrededor de un año y medio, continuó la relación con la agredida, la cual había comenzado antes del hecho de sangre. Pero, por alguna razón, la relación se cortó y se produjeron las agresiones.

Fernanda sostuvo que "ellos empezaron con amenazas por WhatsApp de que nos iban a prender fuego la casa. Se ve que fueron con esas intenciones, pero como se encontraron con que estaba el policía adentro, rompieron todo y se fueron", explicó la mujer.

"Que esté el policía dentro de la casa fue lo mejor que pudo haber pasado porque quedó asentado que había una amenaza; si no, no sé qué hubiera pasado, porque ellos se querían meter adentro de la casa y a mi hermana le gritaban 'te vamos a matar', era lo único que decían", señaló. Además, precisó: "Estamos haciendo la denuncia de lo ocurrido ayer, lunes".

El agresor fue identificado como E.J. "Cuando a mí me insultaba también me decía que me iba a matar y me quiso poner una picana en el pecho. No sé cómo se trabó, porque sí andaba, pero por suerte no funcionó y con la misma picana me empezó a pegar en el cuerpo", dijo.

En cuanto a la relación, detalló que "mi hermana estuvo 11 años en pareja, siguió con él, lo esperó (mientras cumplía condena por homicidio)".

Sobre el ataque de ayer, describió: "Habrán sido cinco personas que fueron a la casa de mis papás. Todo empezó a la mañana con amenazas, y habrá sido a las tres de la tarde que llegaron en una camioneta Honda dorada. Se bajan los dos hermanos, la hermana y había una chica más; empiezan a insultar y a tirar piedras a las ventanas, amenazando y diciendo que nos iban a matar. Era lo único que decían, estaban cegados; mis hermanas trataban de calmarlos, pero no podían", contó.

"No creo que hayan estado drogados, ellos ya son así, agresivos. La agresión a la casa de mis padres fue ayer a la tarde, ahora está el móvil afuera", explicó.

Fernanda afirmó: "Sigo recibiendo amenazas de la familia de él, me dijeron que no ande tranquila porque me iban a agarrar; ando con cuatro ojos. Vivimos con tres niños y mis papás, que ya son grandes", resaltó.

También citó un episodio anterior: "Cuando nos golpeó, él estaba loco. Empieza una discusión con mi hermana; yo estaba adentro porque, como mis papás se fueron de viaje, me quedé durmiendo en la pieza de ellos. Toda la agresión pasó en la parte de atrás, donde es su casa. Yo no estaba en el momento en que él la agredió, pero me fueron a buscar y, cuando la veo a mi hermana, ya tenía toda la cabeza lastimada y los ojos hinchados".

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"Le digo 'dame su ropa porque va a volver a subir'. Habrá pasado una hora, una hora y algo, bajo y le doy la ropa a E., y él con dos piedras va corriendo para donde yo estoy, porque como que lo apuré con la bocina. Una me da en la cabeza y la otra en la espalda; no reaccioné, vino, me tiró de la moto y me empezó a desparramar por todo el piso gritándome. Se pone arriba mío; él mide como dos metros, es muy grande, y me empieza a pegar en el piso. No me acuerdo bien porque era más la desesperación de sacármelo de encima que lo que me estaba diciendo. La familia de él miraba cómo me estaba agrediendo y ninguno se levantó a separarlo o a decirle basta", narró.

Con angustia en la voz, reveló: "Me dejó mal, me dobló los dedos, tengo muchos moretones por todo el cuerpo, me pegó patadas. Mi hermana está destrozada, le duele en el alma; uno lo entiende como madre y como pareja. Su estado de ánimo no se encuentra bien, físicamente tampoco".

"Ella estuvo yendo al psicólogo también. Esto es muy difícil, más que nada por la familia; uno no sabe qué hacer, si esconderse o no. Es algo que está costando mucho", resumió sobre el final.