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Un grave caso de abusos continuados contra una mujer ingresó en su etapa decisiva en la Ciudad Judicial de Neuquén tras frustrarse una maniobra del imputado para eludir el proceso. El acusado, identificado por las siglas J.R., fingió sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) en plena sala de audiencias con el objetivo de lograr una postergación por supuesta incapacidad de salud, un planteo que fue categóricamente rechazado por los magistrados intervinientes.

El episodio ocurrió durante los debates preliminares, cuando el empresario comenzó a manifestar dolores de cabeza y se desvaneció frente al tribunal. La defensa oficial alegó que se trataba de un cuadro neurológico agudo. Sin embargo, los peritajes y análisis médicos posteriores confirmaron que el sospechoso no presentaba ninguna afección y que todo se trató de una puesta en escena para frenar el arranque del juicio por jurados, el cual finalmente dio inicio el pasado jueves 18 de junio.
Unánime rechazo a los planteos de la defensa

En las últimas horas, el Tribunal de Impugnación —conformado por los jueces Andrés Repetto y Nazareno Eulogio junto a la jueza Patricia Lupica Cristo— ratificó la continuidad de las audiencias. Los magistrados desestimaron de manera unánime los recursos interpuestos por el abogado defensor, Marcelo Muñoz, y le cargaron las costas del proceso por recurrir a vías de impugnación no contempladas en la normativa penal.

La defensa también intentó dejar fuera del proceso a familiares directos citados como testigos por el Ministerio Público Fiscal (MPF) y desplazar a la querella argumentando la ausencia física de la víctima en la audiencia de control. El tribunal, respaldando la postura del fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid, la asistente letrada Cecilia Sabaté y el querellante Carlos Caroselli, desestimó estas quejas recordando que la legislación faculta a las víctimas a actuar mediante representantes legales para evitar el desgaste emocional de presenciar cada instancia técnica.
Detalles de la acusación: casi dos décadas de padecimientos

La acusación formalizada por el MPF detalla un aberrante entramado de violencia que se extendió de manera ininterrumpida por 19 años, abarcando desde la infancia de la damnificada hasta su etapa adulta. Debido a que la escala penal para los delitos imputados supera el piso de los 15 años de prisión efectiva, el caso quedó bajo la órbita de un jurado popular compuesto por 12 integrantes titulares y 4 suplentes, con estricta paridad de género.

Los cargos que enfrenta el empresario son de autoría en el delito de abuso sexual con acceso carnal continuado, doblemente agravado por la guarda y por el resultado dañoso en la salud física y mental de la víctima, en concurso ideal con corrupción de menores.

De acuerdo con la investigación, las agresiones se perpetraban aprovechando una convivencia preexistente que se disolvió recién en el año 2020, utilizando distintos escenarios para consumar los abusos:

La vivienda familiar compartida.

Las oficinas comerciales de las firmas del imputado en la capital neuquina.

Habitaciones de hoteles durante viajes de negocios donde llevaba a la menor.

La cabina con cama de un camión utilizado para el traslado de mercaderías.

La causa penal se inició una vez que la víctima alcanzó la mayoría de edad y logró romper el hermetismo de su entorno familiar para radicar la denuncia correspondiente ante las autoridades judiciales.