
Un tribunal neuquino determinó por unanimidad la coautoría de Lautaro Ramón del Castillo en el atraco perpetrado en septiembre de 2025. Aunque el arma era portada por su cómplice —quien ya fue condenado—, la Justicia dictaminó que ambos compartieron el mismo nivel de responsabilidad al ejecutar un plan coordinado.
PLOTTIER.– La Justicia provincial dictó un veredicto de culpabilidad contra el segundo sospechoso de cometer un asalto contra un comercio farmacéutico de esta localidad. Al concluir las audiencias de debate, el tribunal consideró plenamente acreditado el accionar delictivo de Lautaro Ramón del Castillo, declarándolo penalmente responsable del delito de robo agravado por el uso de un arma impropia en calidad de coautor.
La sentencia unánime fue emitida por el cuerpo de magistrados compuesto por Luis Giorgetti, Juan Pablo Encina y Carina Álvarez. Tras este fallo, la Oficina Judicial deberá fijar la fecha para la audiencia de cesura, instancia en la que se definirá el monto de la pena que se le impondrá al condenado.
Un plan conjunto y el debate sobre el agravante
El episodio delictivo bajo investigación tuvo lugar el 5 de septiembre de 2025, momento en que dos individuos irrumpieron con fines de robo en las instalaciones de la farmacia. Durante el proceso judicial, la defensa no cuestionó la existencia material del asalto, sino que centró su estrategia en intentar desvincular a Del Castillo de la figura agravada, argumentando que el elemento intimidatorio estaba exclusivamente en poder de su acompañante, Sergio Rubén Morán.
Cabe destacar que la situación procesal del otro involucrado ya había sido resuelta:
En marzo de este año, Morán optó por reconocer su autoría mediante un juicio abreviado.
A raíz de ese acuerdo con la fiscalía, recibió una condena firme de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo.
A pesar de los planteos de la defensa de Del Castillo, el tribunal de juicio desestimó la distinción de roles al momento de encuadrar el delito. En los fundamentos de su resolución, los jueces remarcaron que el atraco fue el resultado de una planificación previa y una ejecución coordinada en tiempo y espacio por ambos malvivientes. Los magistrados subrayaron que, independientemente de quién sostuviera el arma, la división de tareas operativas formaba parte de un mismo plan criminal, por lo que ambos deben responder ante la ley bajo el mismo grado de coautoría.
Para reconstruir minuciosamente la secuencia del asalto y corroborar la conexión de los imputados, los investigadores basaron su acusación en los registros fílmicos de las cámaras de seguridad del establecimiento. Estas grabaciones permitieron identificar con precisión a los autores y demostrar la sincronización con la que actuaron dentro del comercio.
