
El conflicto en la fábrica de maquinaria agrícola Pauny, ubicada en la localidad cordobesa de Las Varillas, ingresó en su etapa más crítica tras la decisión de sus empleados de tomar las instalaciones del complejo industrial con el respaldo de la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
La medida de fuerza con vigilia en los portones e ingresos se desencadenó ante la falta de pago de salarios, la parálisis operativa y la incertidumbre sobre la continuidad de las fuentes de trabajo.
La medida obedece al severo deterioro financiero de la firma, que adeuda dos quincenas de sueldos, la quita y no depósito de aportes jubilatorios y de obra social, y registra más de $1.028 millones en cheques rechazados. Como paso previo a la ocupación, la empresa había reducido las jornadas laborales a tres días semanales abonando solo el 70 % de las remuneraciones.
La crisis compromete de forma directa a 450 familias y paraliza la actividad socioeconómica de la localidad. Contactos institucionales y repercusión políticaDesde la conducción de la UOM Las Varillas, el delegado Gabriel Bertola ratificó que existen gestiones abiertas con el Ejecutivo municipal y el Ministerio de la Producción de la provincia de Córdoba para buscar alternativas que eviten el cierre definitivo. Los representantes gremiales remarcaron la predisposición al diálogo, aunque condicionaron cualquier destrabe a la acreditación de fondos para los operarios, de los cuales muchos enfrentan situaciones límite por retrasos en alquileres y cobertura médica.
El conflicto generó además un fuerte impacto político en la provincia. Durante su intervención en el coloquio anual de la Unión Industrial Argentina (UIA) en Buenos Aires, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, cuestionó la falta de un plan de desarrollo productivo por parte del Gobierno nacional. El mandatario advirtió sobre la caída del empleo en el sector manufacturero y apuntó a la pérdida de puestos de trabajo industriales frente al impacto que sufren las Pymes y la cadena de proveedores.
Caída del mercado nacional e impacto de las importaciones
La situación de Pauny expone la paradoja del sector agroindustrial: mientras las exportaciones de granos alcanzaron niveles elevados en liquidación de divisas, las fábricas nacionales de maquinaria agrícola registran un marcado desplome. En el primer semestre, la venta de tractores de producción nacional cayó un 37,2 % interanual, mientras que el ingreso de unidades importadas creció un 28,1 %.
En el acumulado de patentamientos a septiembre, las marcas extranjeras aumentaron un 136,9 %, afectando de manera directa el nivel de actividad de los talleres y autopartistas de la región.
