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El escenario del empleo formal en la Argentina atraviesa un proceso de marcado deterioro. Un relevamiento elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), perteneciente a la UBA y el Conicet, reveló que en julio pasado la ocupación registrada completó más de un año sin registrar recuperaciones, al tiempo que los ingresos de menor escala retrocedieron a guarismos históricos que no se observaban desde hace más de dos décadas.

El documento señala una disminución del 1,5% en los puestos asalariados en la comparación interanual de julio, lo que se tradujo en la destrucción neta de 155.000 empleos. Si el análisis se remonta a noviembre de 2023, la contracción asciende al 3,6%, dejando un saldo negativo de 370.000 trabajadores desvinculados del sistema formal.
El sector privado en el centro de las pérdidas laborales

El impacto más severo de la recesión se evidenció en la actividad privada, que en julio destruyó otros 12.700 puestos de trabajo y redujo su nómina a 6,1 millones de asalariados. Desde fines de 2023, el sector corporativo dio de baja un total de 266.000 empleos, retrotrayendo los niveles de contratación formal a registros similares a los de mayo de 2014.

Por su parte, la dinámica en otras áreas mostró los siguientes comportamientos:

Sector Público: Experimentó una leve suba mensual de 4.700 ingresos en julio, aunque conserva un saldo negativo del 2,4% en relación con los registros de fines de 2023.

Casas Particulares: Perdió 1.100 empleos en el mes evaluado y acumula una merma constante de 58.000 puestos desde su pico registrado en 2019.

El informe destaca además un acentuado desacople entre la economía real y la demanda de mano de obra: mientras la actividad general mostró un repunte del 2,2%, los puestos de trabajo en el ámbito privado cayeron más de un 4%. En el mapa del país, las únicas excepciones con balance positivo fueron Neuquén y Río Negro, empujadas por el dinamismo de la producción hidrocarburífera.
Contracción de los ingresos: el salario mínimo perfora un piso histórico

El apartado salarial del estudio refleja el fuerte impacto de la inflación sobre los ingresos. Con un Salario Mínimo, Vital y Móvil fijado en $383.800 para septiembre de 2026, la capacidad de compra de dicho haber acumula un derrumbe real del 40,8% en relación con noviembre de 2023, posicionándose en su punto más crítico desde junio de 2003.

Respecto a la evolución de las remuneraciones por sector:

Privados registrados: Tuvieron una ligera mejora del 1,15% mensual real en agosto, aunque todavía se ubican un 2,3% por debajo de los valores de finales de 2023.

Empleados públicos: Registraron un avance de apenas 0,6% en el mes, manteniendo una brecha negativa del 15,3% frente al mismo período de comparación.