
Tras un fuerte recorte aplicado en abril, la histórica proveedora del Grupo Stellantis confirmó que bajará definitivamente las persianas el próximo 30 de noviembre. La medida deja a más de 30 familias en la calle.
La crisis que atraviesa el entramado manufacturero sumó un nuevo y doloroso capítulo. La empresa autopartista CLAPP confirmó que cerrará de manera definitiva su planta de Jeppener, ubicada en el partido bonaerense de Brandsen, y despedirá a la totalidad de los operarios que aún quedaban en funciones.
La noticia fue confirmada por el delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Daniel Cardoso, quien detalló que el cese total de las operaciones y la finalización de los vínculos laborales se concretarán a partir del 30 de noviembre, a la espera de las últimas instancias de negociación en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.
De proveedora automotriz al cierre definitivo
Con más de medio siglo de trayectoria en el sector, CLAPP supo consolidarse como una pieza clave de la industria local. Fundada por un inmigrante italiano y dotada de un parque tecnológico de última generación, la compañía era la única en la Argentina capaz de mecanizar y ensamblar tapas de motor para equipo original, abasteciendo de manera directa al Grupo Stellantis en su planta de El Palomar, que funcionaba como su único cliente.
Sin embargo, el desplome de la actividad y la contracción en la cadena automotriz asestaron un golpe irreversible. La firma ya había avanzado en un fuerte recorte de personal en el mes de abril. Si bien en las últimas reuniones se evaluaron esquemas alternativos —como reducciones escalonadas o despidos parciales—, la gerencia optó finalmente por la desvinculación total.
El dolor de los trabajadores
"El cierre es inminente", lamentó Cardoso en declaraciones a medios zonales, describiendo el desalentador clima que se vive puertas adentro de la fábrica: "Tengo 44 años en fábrica y ver a todos con la cabeza gacha, sabiendo que se quedan sin trabajo, es muy duro".
La medida drástica impacta de forma directa sobre más de 30 familias de la localidad de Jeppener que dependían de los ingresos de la planta, profundizando el crítico escenario que atraviesan las economías regionales y el empleo industrial registrado en la provincia de Buenos Aires.
