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El consumo masivo en la República Argentina continúa sin mostrar señales de recuperación sostenida. Un informe elaborado por la consultora Ficonomics reveló que las ventas en supermercados registradas entre enero y julio de este año sufrieron una retracción del 7% en comparación con el mismo período de 2025, profundizando una merma generalizada que alcanza el 15,8% si se toma como referencia la prepandemia o el año 2023, siempre medido a precios constantes y abarcando a las 24 jurisdicciones del país.

El relevamiento expone una marcada disparidad territorial, donde la brecha entre la provincia con mejor desempeño y la más afectada supera los 36 puntos porcentuales. Mientras que Formosa encabeza las caídas con un desplome real del 39,3% en sus ventas respecto a 2023, Neuquén se posiciona como el distrito con mayor resiliencia económica del país, ubicándose apenas un 3,1% por debajo de los niveles previos a la asunción de la actual administración nacional.


Impacto de los gastos fijos, pérdida de poder adquisitivo y la dinámica laboral en Vaca Muerta


De acuerdo con el análisis sectorial, el principal factor detrás del retroceso radica en la pérdida de poder adquisitivo del ingreso disponible de los hogares. Estimaciones de Paramétrica Consultores indican que el dinero remanente del sector privado registrado —una vez abonados los compromisos ineludibles— se encuentra casi un 20% por debajo de los niveles vigentes a fines de 2023.

El incremento de tarifas de servicios públicos, transporte y alquileres, que evolucionaron por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), obligó a las familias a restringir drásticamente las compras en los changuitos de supermercado.

En paralelo, el informe advierte sobre las tensiones en el mercado de trabajo formal. Datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejan que el empleo asalariado privado registrado cayó en 22 de las 24 provincias, siendo Neuquén y Río Negro las únicas excepciones gracias al dinamismo económico impulsado por el desarrollo hidrocarburífero de Vaca Muerta.

A nivel nacional, la destrucción de puestos formales afectó primordialmente a la industria, la construcción y el comercio, evidenciando que la recuperación económica sectorial convive con una profunda asimetría regional.