
Una controvertida propuesta impositiva lanzada por un referente del ámbito económico nacional reavivó la discusión sobre la carga tributaria en el consumo interno y la demanda de moneda extranjera. Durante una entrevista televisiva, el economista Rodolfo Santangelo, socio de Carlos Melconian en la consultora MacroView, sugirió la aplicación de un tributo —que podría instrumentarse mediante un IVA, un gravamen similar al extinto Impuesto País o un pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias— sobre la adquisición de divisas destinadas al ahorro personal y a los viajes al exterior.
El planteo del especialista pone el foco en las asimetrías impositivas entre el mercado interno y los gastos turísticos fuera del país. Para fundamentar su postura, cuestionó que vacacionar en centros turísticos nacionales implique el pago de tributos como el Impuesto al Valor Agregado e Ingresos Brutos, mientras que los consumos y contrataciones en destinos internacionales queden exentos de esa presión fiscal directa.
Superávit fiscal innegociable, alivio en alimentos y expansión monetaria
El eje central del esquema propuesto por Santangelo consiste en que la recaudación obtenida a través del gravamen a la compra de divisas sea destinada de manera directa a reducir la carga tributaria en sectores sensibles, tales como la aplicación de una baja en el IVA sobre los productos de la canasta básica alimentaria, o bien mediante transferencias directas de ingresos orientadas a fomentar el consumo genuino en los hogares.
Asimismo, el economista remarcó que la medida no busca alterar la disciplina fiscal, subrayando que el superávit de las cuentas públicas debe mantenerse como un pilar innegociable. No obstante, estimó que al desalentar la demanda privada de moneda extranjera mediante el encarecimiento de la divisa, se abriría un margen para una política monetaria expansiva: sugirió que sea el Banco Central el que adquiera los dólares remanentes, permitiendo que una mayor cantidad de pesos circule en la plaza interna para dinamizar la actividad comercial sin descuidar los equilibrios macroeconómicos fundamentales.
