La pérdida del poder adquisitivo y la insuficiencia de los salarios han provocado un marcado deterioro en la economía cotidiana de las familias argentinas. De acuerdo con el último relevamiento del Monitor de Opinión Pública (MOP) desarrollado por Zentrix Consultora sobre 1.466 casos a nivel nacional, el 60,2% de los encuestados debió tomar créditos o contraer deudas en el último semestre para cubrir sus gastos corrientes.
La estructura de ese financiamiento revela que el 55,6% destina los recursos prestados a la compra de alimentos y gastos de salud, en tanto que un 20,4% lo utiliza para la cancelación de tarifas y servicios públicos, acumulando entre estos rubros básicos el 76% de los motivos de endeudamiento.
El estudio advierte que la capacidad de consumo de la población se agota de forma prematura en el transcurso del mes: el 65% de las personas encuestadas se queda sin ingresos antes de alcanzar el día 20, mientras que un 44,4% agota sus recursos antes del día 15. Esta vulnerabilidad financiera se agudiza en los estratos de menores ingresos, donde el 87,6% de la clase baja agota su presupuesto antes del día 20 y el 70,2% recurrió al endeudamiento. En el plano de las preocupaciones ciudadanas, los salarios insuficientes (50,1%), la incertidumbre económica (49,8%) y el desempleo (40,9%) desplazaron a la inflación y a la corrupción de los primeros lugares, mientras un 65,8% señala que el índice oficial de precios del INDEC no refleja la suba del costo de vida que percibe diariamente.
Afectación psicosocial, endeudamiento y salarios según el informe de OPSA-UBA
En forma paralela, el Termómetro Psicosocial y Económico Nº4 del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) relevó el impacto de la crisis en el Área Metropolitana de Buenos Aires:
Sintomatología y salud mental: El 90% de los consultados vinculó directamente sus dificultades financieras con problemas de salud mental, porcentaje que ascendió al 93% entre quienes mantienen deudas activas, reportando cuadros de angustia, agotamiento e incertidumbre.
Preocupación salarial y desempleo: El estudio de la UBA coincidió en señalar que los salarios bajos (63,1%) y el temor a la pérdida del empleo (61%) constituyen las principales fuentes de malestar, mientras el 55,9% declaró atravesar una crisis económica personal por deudas pendientes.
Sentimientos dominantes sobre el futuro: Entre los estados emocionales autopercibidos predomina la incertidumbre (43%), seguida por la angustia (40%), el hartazgo (33%) y el temor al futuro (30%), configurando un mapa psicosocial donde nueve de los diez estados más señalados son de carácter negativo.
