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La planta ubicaba en Monte Grande era la única elaboradora de aisladores eléctricos de porcelana en el país. El mercado interno pasará a depender del abastecimiento exterior.

La Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (FAPA) finalizó sus operaciones de manera definitiva y remató sus maquinarias tras casi nueve décadas de actividad en el partido bonaerense de Esteban Echeverría. Con el cese de su producción, el país perdió al único fabricante local de aisladores eléctricos de porcelana, un componente fundamental para el tendido y mantenimiento de la infraestructura de transporte y distribución energética de baja, media y alta tensión.

Fundada en 1938, la firma llegó a abastecer cerca del 70% del consumo del mercado nacional. La desaparición de esta capacidad productiva obligará a recurrir al mercado internacional para cubrir la demanda local, teniendo como principales orígenes a China, Brasil y Colombia. El nuevo escenario expone al sector eléctrico a variables externas como modificaciones en el tipo de cambio, fletes internacionales y posibles interrupciones en las cadenas globales de suministros.

En este contexto, la Secretaría de Industria oficializó la Resolución 345/2026, la cual dispone la suspensión temporal por seis meses de los derechos antidumping que regían para la importación de estos componentes. La medida gubernamental busca facilitar el ingreso de material del exterior para garantizar el abastecimiento de las distribuidoras eléctricas ante la ausencia total de oferta de origen nacional.