
La volatilidad del mercado energético internacional, impulsada por los conflictos en Medio Oriente y la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense, modificó las proyecciones oficiales de una baja del 10% al 15% en los combustibles para agosto.
No obstante, la Casa Rosada no descarta una reducción de menor escala en el surtidor si el precio del crudo se estabiliza.
En el plano económico, la mesa chica del Ejecutivo busca llevar la inflación mensual por debajo del 1% antes de fin de año, sosteniendo el ancla fiscal y monetaria. A la par, la estrategia cambiaria apunta a mantener el dólar controlado hacia 2027 sin superar los $1600, una estimación más optimista que las proyecciones de mercado recabadas por el Banco Central.
Asimismo, la gestión contempla la eliminación de las PASO como parte de su armado político, con la intención de evitar turbulencias financieras previas a las elecciones generales y llegar a los comicios con una oferta electoral consolidada y variables macroeconómicas estables.
