
El sector denuncia que los sueldos son insuficientes frente al elevado costo de vida de la región patagónica. Ante la falta de acuerdo con el gobernador Vidal, fuerzas federales comenzaron a patrullar las calles de la provincia.
RÍO GALLEGOS.– La provincia de Santa Cruz ingresó en un escenario de profunda incertidumbre tras el endurecimiento de las medidas de fuerza por parte de un sector de policías autoconvocados. Tras más de un mes de protestas pacíficas sin obtener respuestas satisfactorias por parte del Ejecutivo provincial, los efectivos iniciaron una huelga para exigir de manera urgente la recomposición de sus haberes.
El excomisario Ramón Quipildor, principal referente del movimiento de uniformados, ratificó el inicio de la medida ante los medios y explicó que el conflicto se originó en febrero, mes desde el cual exigen la reapertura del Consejo del Salario para discutir una actualización salarial. Sin embargo, las sucesivas propuestas presentadas por la gestión del gobernador Claudio Vidal resultaron insuficientes para las expectativas del sector, lo que terminó por empujar las protestas hacia un paro de actividades.
Sueldos de pobreza y el costo de vida patagónico
El corazón del reclamo radica en la alarmante pérdida del poder adquisitivo de los agentes en una de las regiones más caras del país. En declaraciones radiales, Quipildor fue categórico al describir la realidad de las comisarías santacruceñas: “Los policías están muy, pero muy mal pagos en la provincia de Santa Cruz”. El referente advirtió que el personal se encuentra sobrecargado económicamente y que una gran porción enfrenta serias dificultades para cubrir la canasta básica familiar.
Para mitigar el impacto en la comunidad y encuadrar la protesta dentro del marco legal, los huelguistas informaron que se están garantizando los servicios mínimos de seguridad pública. A la par del quite de colaboración en las dependencias, el conflicto se visibiliza en las calles a través de marchas y actos públicos en los principales centros urbanos de la provincia.
Ruptura del mando y patrullaje federal
La huelga policial presenta una alta complejidad institucional debido a las normativas vigentes que prohíben explícitamente la sindicalización de las fuerzas de seguridad, un límite ratificado de forma unánime por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta situación generó fuertes tensiones en la cadena de mando de la fuerza provincial. No obstante, desde el movimiento de autoconvocados argumentaron que la medida es una respuesta extrema e inevitable ante la desesperante situación económica de los agentes y la persistente falta de diálogo oficial.
La respuesta del Gobierno santacruceño no tardó en llegar, y ya se reportaron las primeras advertencias y amenazas de aplicar severos descuentos salariales por los días no trabajados a quienes se plieguen a las protestas.
Mientras el conflicto continúa sin una vía clara de solución a la vista, el Ministerio de Seguridad de la Nación dispuso el despliegue de fuerzas federales en el territorio provincial. Gendarmería Nacional y Prefectura Naval comenzaron a realizar patrullajes preventivos en las principales ciudades de Santa Cruz para cubrir los baches en la seguridad pública y evitar posibles desmanes en las calles.
