
Mientras los indicadores de la industria hidrocarburífera en Vaca Muerta muestran cifras récord, el sector mercantil de Neuquén capital atraviesa una realidad marcadamente contractiva. La Asociación del Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (ACIPAN) emitió un duro pronunciamiento en el que advierte sobre el complejo escenario que afecta a las pymes locales, echando por tierra la percepción de que la provincia cuenta con un blindaje permanente contra las crisis nacionales.
El diagnóstico institucional se apoya en el último relevamiento de su Observatorio Económico correspondiente al mes de mayo. El estudio confirma un quiebre en la ocupación de los principales corredores de la ciudad, registrando una tendencia de persianas bajas que no ha parado de acelerarse desde 2024.
La radiografía del repliegue inmobiliario y comercial
El monitoreo de campo en las arterias comerciales más representativas de la capital neuquina arrojó datos que exponen la profundidad de la recesión urbana:
Locales inactivos: Se contabilizaron 163 comercios cerrados, disponibles para alquiler o directamente vacíos.
Muestra total: El universo relevado abarcó 1.903 bocas de venta en las zonas de mayor tránsito.
Tasa de vacancia: Los locales desocupados representan el 8,6% del total, lo que equivale a una media de 1,2 comercios cerrados por cuadra.
Desde la cámara empresaria enfatizaron que la carga impositiva y el desmedido costo del valor agregado, sumados a los elevados precios de los alquileres comerciales, configuran un combo asfixiante para el comerciante formalizado.
Transformación de pautas de consumo: del "Bajo" a las plataformas
Más allá de las variables macroeconómicas, el fenómeno responde a un cambio estructural en los hábitos de los consumidores locales, consolidando la transición hacia la denominada "nueva normalidad" pospandemia.
Históricamente, el centro de gravedad comercial se concentraba en la zona del Bajo —con ejes en las calles Mitre, Sarmiento y Perito Moreno— y una porción específica del Alto en torno a los primeros metros de la calle Roca y la Avenida Argentina. Este mapa mutó de manera definitiva.
Por un lado, la descentralización urbana potenció nuevos polos, como el notable crecimiento de la calle Godoy en el oeste. Por el otro, las dificultades asociadas al estacionamiento en el microcentro inclinaron la balanza a favor de los grandes centros de compras y shoppings, que registran alta afluencia debido a sus comodidades operativas y climáticas.
A esto se suma el avance irreversible del comercio electrónico. Los segmentos más jóvenes de la población han reemplazado el tradicional circuito de recorrer locales por la búsqueda exhaustiva en plataformas web y redes sociales, adquiriendo bienes directamente desde dispositivos móviles. Muchas estructuras tradicionales que no lograron reconvertir su logística hacia la virtualidad terminaron cerrando sus puertas, mientras que otros emprendedores optaron por rescindir sus contratos inmobiliarios para operar exclusivamente en el entorno digital, reduciendo costos fijos e impositivos.
La brecha de precios y la expansión de la informalidad
El debate interno entre los propios comerciantes expone una creciente preocupación por lo que consideran asimetrías de competencia. Aunque el comercio virtual fue tildado inicialmente de competencia desleal, hoy la mayor inquietud de ACIPAN se focaliza en la multiplicación de ferias de formato "saladita" y la proliferación de bazares de productos importados de bajo costo en toda la región del Alto Valle.
La dinámica actual demuestra que el consumidor prioriza el precio por encima de la calidad o la procedencia institucional del producto. Un reflejo nítido de esta brecha se observa en el marco de la actual fiebre mundialista: mientras una camiseta oficial de la Selección Argentina de fútbol se comercializa en los canales formales a un piso de 149.000 pesos, las réplicas en los espacios informales se consiguen a partir de los 15.000 pesos.
Reclamos sectoriales ante el riesgo de un daño estructural
Frente a este panorama, la conducción de ACIPAN planteó una agenda de puntos críticos dirigidos tanto al Ejecutivo municipal como al provincial, recordando que el comercio representa el segundo motor en la generación de empleo privado en territorio neuquino:
Alivio de costos fiscales: Propiciar una reducción de las cargas tributarias y regulatorias sobre las estructuras formales que tengan margen de maniobra.
Tarifa eléctrica productiva: Diseñar un cuadro tarifario de energía que reconozca la condición de Neuquén como provincia generadora, abaratando el costo para los locales comerciales.
Regulación de ferias: Implementar marcos legislativos estrictos que controlen y fiscalicen las ferias comerciales para equiparar las condiciones de competencia.
Mitigación por infraestructura: Aplicar medidas de contingencia que reduzcan el impacto económico negativo que sufren los comercios frentistas debido al desarrollo de las obras viales sobre la Avenida Mosconi (ex Ruta 22).
Las cámaras comerciales advierten que el apalancamiento operativo de las pymes no resiste la deserción prolongada de los clientes en la vía pública, señalando que los costos de reconstruir el entramado comercial tradicional si se produce un colapso generalizado serán significativamente más altos para toda la comunidad.
