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A pesar de haber concretado una notable remontada de siete posiciones para culminar noveno y sumar dos unidades en el Gran Premio de Italia de Fórmula 1, el piloto argentino Franco Colapinto reflejó un profundo desazón tras la competencia disputada en el circuito de Monza. El representante de la escudería Alpine no pudo contener las lágrimas durante las entrevistas posteriores a la carrera, al considerar que una equivocación propia le impidió pelear en los puestos de vanguardia.

El episodio determinante ocurrió durante la relanzamiento de la prueba, tras la neutralización provocada por un fuerte impacto del piloto de Ferrari, Charles Leclerc. En ese instante, Colapinto sufrió un despiste que lo relegó hasta el decimosexto lugar del clasificador. Pese a haber sufrido daños menores en el monoplaza, el bonaerense desplegó un sólido ritmo en el tramo final que le permitió avanzar siete colocaciones en pista hasta cruzar la meta en la novena posición.

Apenas cruzada la bandera a cuadros, la frustración del piloto pilarense se hizo evidente en el diálogo radial mantenido con su ingeniero de pista, Stuart Barlow, a quien le expresó sus disculpas por el incidente. Por su parte, el técnico de la escudería anglo-francesa buscó ponderar el desempeño general del argentino, destacando el acceso a la Q3 durante la jornada de clasificación y la capacidad de recuperación para ingresar nuevamente en la zona de puntos pese a las adversidades.