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En diciembre del año 2000, en un restaurante de Montjuïc, se gestó uno de los episodios más icónicos del deporte mundial. Preocupado por las demoras del F.C. Barcelona en definir la incorporación de su hijo de 13 años y apremiado por la necesidad de cubrir su costoso tratamiento médico, Jorge Messi lanzó un advertencia decisiva: "Si esto no se arregla pronto, nos vamos".

Para frenar la salida inminente de la familia hacia la Argentina, el secretario técnico Carles Rexach improvisó un compromiso formal en el único soporte disponible a mano: una servilleta de papel.

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En aquella reunión, acompañados por Horacio Gaggioli y Josep Maria Minguella, Rexach redactó un texto donde el club se comprometía a fichar al joven talento rosarino a pesar de las dudas internas y las complicaciones económicas. Una semana más tarde, un escribano certificó el documento —confirmado por abogados como una pieza con validez jurídica— y el pequeño trozo de papel, custodiado en un banco de Andorra, abrió el camino hacia la firma del contrato definitivo en febrero de 2001.

El resto es historia conocida dentro de la cancha: Lionel Messi debutó oficialmente el 7 de marzo de 2001 luciendo la número 9 y convirtiendo su primer gol contra el Amposta.

Sin embargo, el valor del legendario trozo de papel no hizo más que crecer con el tiempo. Tras exhibirse en galerías de Londres, Nueva York y París, el documento fue subastado por la casa Bonhams en 2024, alcanzando la cifra de 969.000 dólares. Un remate millonario que terminó de consagrar a esa servilleta improvisada como uno de los objetos con mayor valor simbólico y patrimonial en la historia del fútbol internacional.