Claudio Carro fue un jugador de Los Andes que en abril de 2.025, mientras estaba jugando sintió una molestia, pidió el cambio, se descompensó y sufrió un cuadro cardíaco que le provocó la muerte poco después.
Jugaba en Los Andes y el equipo lo recordó antes de iniciar el partido final dedicándole una bandera y una foto.
Ya terminada la premiación, un jugador del Deportivo Toro le entregó un presente a su esposa.
Tras aquel trágico suceso, los veteranos resolvieron contratar una enfermera, adquirir elementos médicos básico y Miguel San Martín, donó un desfibrilador externo automático para casos de ataques cardíacos. Claudio se fue, pero su partida dejó un claro mensaje: hay que cuidarse y tener con qué cuidarse.
