Puede ser una imagen de fútbol americano y texto que dice "CABJ"

Se terminó una de las novelas más importantes del mercado de pases del fútbol argentino. A los 39 años, Edinson Cavani dejó de pertenecer a Boca Juniors. Tras tres años vistiendo la camiseta azul y oro, el delantero uruguayo y la dirigencia del club llegaron a un mutuo acuerdo para rescindir el contrato que los unía por seis meses más, hasta diciembre de este año.

El "Matador", que arribó a mediados de 2023 generando una expectativa descomunal por su notable trayectoria en Europa, se despide de la Ribera con un balance agridulce y sin haber podido gritar campeón, una de las grandes deudas de su ciclo en el club.
Los números de un paso con altibajos

Pese a la jerarquía internacional que demostró a cuentagotas, las estadísticas finales del "Charrúa" reflejan las dificultades que tuvo para sostener la regularidad:

Partidos disputados: 81 (solo completó los 90 minutos en 27 de ellos).

Goles y asistencias: Marcó 28 tantos y aportó 12 asistencias en 5.860 minutos en cancha.

Promedio de gol: Marcó un tanto cada 209 minutos.

Títulos: 0.

El tramo final de su estadía estuvo marcado por la inestabilidad en el banco de suplentes de Boca. Cavani sumó apenas dos goles en el Torneo Apertura bajo las órdenes de Fernando Gago, y cosechó otros tres gritos entre el Clausura 2025 y la Copa Argentina durante el ciclo de Miguel Ángel Russo.
Las lesiones y un quiebre con el hincha

El principal enemigo de Cavani en el último tiempo fue su propio físico. Aquejado por una hernia de disco y una lesión crónica en la zona lumbar, el delantero se sometió a múltiples tratamientos de bloqueos e intervenciones quirúrgicas que no lograron darle el alivio definitivo.

Esta alarmante situación física limitó su participación al extremo en el último semestre: apenas pudo saltar a la cancha en dos partidos (ingresando como suplente ante Platense y siendo titular frente a Racing). En esos últimos encuentros, la idílica relación que alguna vez tuvo con el público de la Bombonera —que supo colgar banderas en su homenaje— terminó por romperse, retirándose de la cancha entre silbidos y reprobaciones.
Una decisión económica y futbolística para el "Xeneize"

Ante una última operación que no arrojó los resultados médicos esperados, el Consejo de Fútbol de Boca y el flamante entrenador, Rodolfo Arruabarrena, coincidieron en que lo mejor era interrumpir el vínculo.

Con la salida del uruguayo, la dirigencia de Boca logra dos objetivos clave para el futuro inmediato:

Alivio financiero y renovación: La desvinculación le permite al club liberar una masa salarial sumamente elevada —una de las más altas del plantel— y abre el cupo para profundizar el recambio definitivo del equipo de cara a los próximos compromisos, buscando conformar un plantel plagado de caras nuevas.