
El mercado de pases se mueve con fuerza y el Club Atlético Boca Juniors tiene la mira puesta en reforzar su línea defensiva. El principal apuntado es Jhohan Romaña, actual futbolista de San Lorenzo de Almagro, por quien ya se iniciaron gestiones oficiales.
A pesar del fuerte interés del club de La Ribera, las negociaciones experimentan un freno temporal debido a discrepancias en las cifras. La propuesta inicial presentada por la dirigencia liderada por Juan Román Riquelme ronda los 3 millones de dólares brutos por la totalidad del pase (lo que le dejaría a la institución de Boedo un saldo neto de 2 millones). Sin embargo, las pretensiones económicas del Ciclón son más elevadas: exigen 2.5 millones de dólares libres de impuestos. Aunque la brecha es de 500.000 dólares, en el entorno de ambos clubes predomina la idea de que el pase terminará concretándose de todas formas.
Los dilemas internos en la dirigencia del Ciclón
La transferencia del marcador central no solo depende del dinero, sino que también involucra factores políticos y contractuales dentro de San Lorenzo:
El debut político de la nueva gestión: Esta venta representaría la primera gran determinación institucional de Marcelo Culotta en su rol como nuevo mandatario del club azulgrana, un factor de peso para la opinión pública de los hinchas.
La ingeniería del traspaso: Según fuentes periodísticas, para que la operación sea viable, se analiza la posibilidad de que el jugador se desvincule formalmente para emigrar. Este esquema de transferencia ya cuenta con un antecedente cercano en Boedo: la salida de Malcom Braida en la temporada 2025, la cual se destrabó mediante un acuerdo de 1.8 millones de dólares.
Mientras se busca resolver este nudo contractual, Boca mantiene abiertas otras alternativas en paralelo para seguir nutriendo su plantel, evidenciando un rol muy activo en el actual período de transferencias.
