Puede ser una ilustración de mapa

Este 29 de septiembre se conmemora un nuevo aniversario del nacimiento formal de Mafalda, la célebre creación del dibujante mendocino Joaquín Salvador Lavado Tejón, mundialmente conocido como Quino. La tira gráfica, que vio la luz por primera vez en la revista Primera Plana en 1964, se transformó con el transcurso de las décadas en una de las expresiones culturales más influyentes, entrañables y reconocidas de la Argentina en el plano internacional.

El debut oficial de la niña que odia la sopa se produjo en una viñeta donde dialogaba únicamente con sus padres, interpelando a su progenitor sobre su rol familiar. La fecha quedó grabada en la historia del humor gráfico nacional porque marcó el inicio de la continuidad de una historieta que había comenzado a gestarse tras un largo y curioso proceso creativo iniciado dos años atrás.

De una campaña publicitaria fallida al éxito global

Pocos conocen que los orígenes de Mafalda se remontan a 1962, cuando una agencia publicitaria le encargó a Quino una historieta destinada a promocionar de manera encubierta a Mansfield, una línea de electrodomésticos vinculada a Siam Di Tella.

La única condición era que los nombres de los integrantes de la familia comenzaran con la letra M. Aunque aquella campaña jamás vio la luz y los bocetos iniciales quedaron archivados, el material sobrevivió a rechazos editoriales en medios gráficos hasta que el periodista Julián Delgado le propuso al autor publicar dos tiras semanales en Primera Plana.

Con el tiempo, el universo de la protagonista se expandió notablemente con la incorporación de entrañables personajes secundarios que enriquecieron las críticas sociales y políticas de la época: Felipe (1965), Manolito, Susanita, su hermano menor Guille y, finalmente, Libertad en 1970. Cada uno representaba arquetipos de la sociedad con una agudeza inigualable, desde el pragmatismo comercial de Manolito hasta las aspiraciones burguesas de Susanita.

A pesar de que Quino decidió dejar de dibujar la tira el 25 de junio de 1973 por el complejo contexto político argentino, el legado de Mafalda trascendió largamente las páginas de las revistas y diarios. Traducida a decenas de idiomas —con notables prólogos como el impulsado por Umberto Eco en Italia—, la historieta se convirtió en trinchera de pensamiento crítico y resistencia cultural.

Curiosamente, el fallecimiento de su autor, ocurrido el 30 de septiembre de 2020, coincidió casi de manera exacta con el aniversario número 56 de aquella primera publicación, sellando un vínculo eterno entre el dibujante mendocino y su inolvidable criatura.