
El desplome de las ventas y la pérdida de poder adquisitivo golpean con fuerza al sector mercantil de la provincia de Córdoba. De acuerdo con el último relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), en los meses de septiembre y octubre cerraron 263 locales en centros urbanos y corredores turísticos, lo que representa una media de cuatro persianas bajas por jornada. El fenómeno se da en un contexto de desaceleración inflacionaria —con un índice del 1,83% en octubre— que no logra revertir el deterioro del consumo real.
El impacto sobre el rubro minorista refleja un retroceso interanual del 8,7% en las ventas de alimentos, acumulando once meses en terreno negativo. Desde la Cámara de Comercio de Córdoba indicaron que las ventas generales cayeron un 19% y los márgenes de rentabilidad sufrieron una merma del 21%, afectando de manera crítica a los negocios de cercanía.
Financiamiento para comer y proyecciones sombrías
La delicada situación financiera de las familias explica la retracción de la demanda. Un 88,5% de los hogares cordobeses debió apelar a métodos de crédito para comprar alimentos en el último mes: un 38,2% mediante compras al fiado, un 36,3% con tarjetas de crédito y un 14% mediante préstamos personales. Además, un 61,7% de las familias no lograría cubrir sus erogaciones básicas por más de siete días en caso de perder la totalidad de sus ingresos.
Frente a este escenario, las expectativas del sector continúan en niveles preocupantes. Según el IETSE, un 6,5% de los comerciantes prevé mantener su actividad por un plazo menor a tres meses, mientras que un 11,5% estima su continuidad entre tres y seis meses. Por su parte, desde el Centro de Almaceneros reportaron la clausura de 82 pequeños almacenes barriales durante septiembre, afectando tanto a emprendimientos recientes como a establecimientos con amplia trayectoria en la provincia.
