
La multinacional Electrolux concretó la clausura de su planta industrial en la ciudad de Rosario tras suscribir un acuerdo de resarcimiento económico con los 200 operarios que continuaban en el establecimiento. La firma del acta se llevó a cabo el pasado lunes, en las horas previas al vencimiento del período de conciliación obligatoria dispuesto por la cartera de Trabajo. Aunque la corporación desmantela su producción nacional, mantendrá su presencia comercial en la Argentina mediante el abastecimiento con electrodomésticos importados.
El esquema indemnizatorio acordado contempla la liquidación bajo los parámetros de la normativa laboral previa —lo que representa una mejora en los montos—, sumado a una suma extraordinaria equivalente a cuatro haberes mensuales por cada trabajador.
Con este cese de actividades concluye la fabricación de freezers, último bien de línea blanca que salía de las líneas de montaje rosarinas. El proceso había comenzado a desencadenarse en septiembre pasado, cuando la firma anunció sorpresivamente la medida, abriendo un período de negociación de 20 días impulsado por movilizaciones sindicales que postergaron temporalmente los ceses pero no modificaron la decisión corporativa.
La postura del gremio metalúrgico frente a las importaciones
A pesar de la ratificación de los convenios de salida, la seccional Rosario de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) manifestó su rechazo al desmantelamiento de la estructura productiva y exigió la puesta en marcha nuevamente del complejo fabril.
El secretario general de la entidad gremial, Antonio Donello, remarcó la negativa del sector a dar por concluido el conflicto: "No nos resignamos y seguimos pidiendo la reapertura de la empresa", al tiempo que cuestionó las directrices económicas orientadas a facilitar el ingreso de bienes manufacturados del exterior en detrimento de la fabricación nacional.
El repliegue de la marca impacta de lleno en el polo industrial de la línea blanca de la región santafesina, en un contexto de retracción para el rubro. De acuerdo con el relevamiento periódico de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), el sector fabril trabaja actualmente con una operatividad de apenas el 40,2% de su capacidad instalada.
