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La federación conducida por Héctor Daer fijó la medida de fuerza para el martes 20 de octubre tras la falta de acuerdo con las cámaras del sector. Desde el gremio denunciaron un vencimiento de 45 días en las escalas salariales y rechazaron que los trabajadores paguen el costo del ajuste.

La Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) lanzó este miércoles una huelga nacional por 24 horas programada para el próximo martes 20 de octubre. La decisión se adoptó en respuesta al estancamiento de las negociaciones paritarias con los sectores empresariales de la medicina privada.

El secretariado nacional del sindicato, liderado por Héctor Daer, fundamentó la convocatoria en la negativa de las patronales a suscribir un nuevo esquema de recomposición salarial, advirtiendo que las escalas vigentes se encuentran vencidas desde hace mes y medio.

A través de un documento oficial, la conducción de FATSA cruzó con dureza a los prestadores de la salud privada, acusándolos de convalidar las políticas de recorte e intentar volcar el impacto sobre los ingresos de los empleados del sector.

"No vamos a aceptar más postergaciones", sentenciaron desde la organización, marcando una contundente diferencia entre el nivel de concurrencia a los centros asistenciales y la realidad financiera del personal: "Los establecimientos están llenos y los bolsillos de los trabajadores vacíos".

Reclamos por el costo de vida y condiciones de trabajo

En el comunicado, la entidad gremial argumentó que el congelamiento salarial resulta insostenible frente al constante incremento en las tarifas de servicios públicos, el transporte y los combustibles. A su vez, denunciaron que el atraso en los haberes coincide con una mayor sobrecarga laboral, la reducción de planteles y una presión creciente sobre el equipo de salud.

Asimismo, FATSA se desligó de las tensiones financieras entre los empresarios y los sectores de financiamiento del sistema sanitario:

"Ni la administración de los contratos con el PAMI, ni las negociaciones con las prepagas o las obras sociales provinciales son nuestra responsabilidad", enfatizaron, rechazando que los trabajadores queden como rehenes de dichas negociaciones.

Antecedentes y pronunciamiento de los gremios de base

La medida nacional coronó una serie de reclamos previos impulsados por las filiales de base de la federación, las cuales venían exigiendo respuestas inmediatas bajo el lema "¡Basta de postergar nuestros salarios!".

Los sindicatos de base señalaron la urgencia de actualizar los haberes frente a la pérdida de poder adquisitivo y el nivel de exigencia diario en los establecimientos de salud, sintetizando su postura con la proclama: "Exigimos el salario que nos corresponde. No más excusas. No más postergaciones. Sin salario no hay salud".

Este nuevo frente de conflicto se desata tras el vencimiento del entendimiento salarial previo —alcanzado oportunamente tras arduas discusiones mediante incrementos porcentuales y montos fijos—, reabriendo la disputa por la actualización salarial ante la resistencia del sector privado a firmar un nuevo convenio.