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En la guardia durmiendo sentado, con sus cositas atadas en la silla, en qué momento es que fallamos. En qué momento dejamos de ver solo dónde nos alcanzan nuestros hombros, como no podemos hacer algo por esta gente en situaciones de calle.


Cómo los dos municipios no generan un lugar en conjunto para brindarles un lugar donde pasar la noche, aunque sea.


A veces, mucha de nuestra gente quisiera hacer más por ellos, por los que no tienen un hogar, pero estamos tan ajustados con nuestros propios quilombos que se nos hace imposible. Pero si no se deja de sentir, de conmovernos y no dejamos de ponernos en el lugar del otro.

Ojalá está foto llegue a quienes, si pueden hacer algo, a los que hoy tienen el poder y las herramientas para hacerles un poquito más cálida la situación de calle de él y de todos los que hoy en nuestras dos localidades pasan está lamentable vida.

EO