
La desigualdad en la distribución del ingreso registró una leve retracción durante el segundo trimestre de 2026 en los principales aglomerados urbanos del país, aunque los datos oficiales continúan reflejando una marcada concentración en la cúspide de la pirámide social.
De acuerdo con el relevamiento difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el sector correspondiente al diez por ciento más rico de la población percibió ingresos medios trece veces superiores a los del estrato más vulnerable, idéntica proporción a la registrada en igual período del año anterior.
El informe oficial detalló que el coeficiente de Gini —el indicador internacional que mide la equidad distributiva en una escala de cero a uno— se ubicó en 0,428 para el período analizado.
Dicho registro evidenció una mejora respecto al 0,442 medido durante el primer trimestre del año, aunque se mantuvo ligeramente por encima del 0,424 observado en el segundo trimestre de 2025, reflejando las fluctuaciones de la estructura socioeconómica urbana.
Asimetría de los extremos: el peso del décimo decil frente a la vulnerabilidad del sector inicial
La radiografía de la estructura de ingresos por deciles exhibe la persistencia de una profunda asimetría en la participación de la torta distributiva.
El primer decil, que agrupa al diez por ciento de las personas con menores recursos, debió conformarse con apenas el 1,8% del total de los ingresos globales, traduciéndose en un ingreso medio per cápita de 124.142 pesos.
En el extremo opuesto, el décimo decil concentró el 32,3% de los ingresos totales generados en los treinta y un aglomerados urbanos relevados.
Este sector de mayores ingresos registró un promedio individual de 2.221.170 pesos y una mediana de 1.800.000 pesos, consolidando una brecha de trece veces en la comparación de medianas interdeciles que ratifica los desafíos estructurales en materia de equidad distributiva.
