No hay ninguna descripción de la foto disponible.
En el marco de la tradicional peregrinación a la Basílica de Luján, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, pronunció un enérgico discurso durante la misa central en el que llamó a dejar atrás la intolerancia, la violencia verbal y la descalificación política.

Ante miles de fieles que completaron la histórica caminata, el prelado advirtió sobre la gravedad de la crisis socioeconómica y reclamó una mirada urgente y solidaria hacia los sectores más vulnerables de la sociedad argentina. Las palabras del máximo referente de la Iglesia porteña resonaron con especial fuerza en la antesala de la anunciada visita del papa León XIV al país, prevista para los primeros días de noviembre.

García Cuerva sostuvo que el Sumo Pontífice se encontrará con una "Argentina herida" y atravesada por divisiones estructurales, señalando que los índices de pobreza y la falta de oportunidades continúan golpeando las entrañas del pueblo tras décadas de postergación.


Llamado a la unidad social, crítica a la grieta y defensa de los sectores vulnerables


Durante su homilía, el arzobispo enfatizó la necesidad de curar los vínculos comunitarios frente a un escenario de crispación generalizada. En este sentido, García Cuerva expresó: “Queremos curar los vínculos entre nosotros.

Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal, supuran y parece que están infectando el corazón del pueblo”. Asimismo, remarcó que las legítimas diferencias ideológicas no deben fracturar la hermandad fundamental entre los ciudadanos.

El prelado también exigió garantizar derechos básicos como la alimentación infantil, la educación adecuada y la contención digna para los adultos mayores, personas con discapacidad, desempleados y personas en situación de calle. Con un tono reflexivo que contrastó con las posturas económicas y políticas de la administración central, el arzobispo concluyó que la visita papal debe constituir un punto de inflexión para reencontrarse en el diálogo y sanar las fracturas históricas del país.